
lunes, 29 de marzo de 2010
El mal ajeno: Médico y sanador

domingo, 21 de marzo de 2010
Los hombres que miraban fijamente a las cabras: Comedia mística
El miércoles 10 de marzo vi en el cine Los hombres que miraban fijamente a las cabras (The men who stare at goats), de Grant Heslov. Es una comedia de humor bastante absurdo y surrealista en la que podemos ver (y disfrutar) a un plantel de actorazos: George Clooney, Jeff Bridges, Kevin Spacey y el super atractivo (o a mí me lo parece) Ewan McGregor. Éste interpreta a Bob Wilton, un reportero enviado a Irak, donde hace amistad con un antiguo soldado llamado Lyn Cassady (George Clooney), que asegura haber pertenecido a una división de “soldados psíquicos”, entrenados por el ejército de USA para usar sus poderes mentales en las batallas. Ahora tiene la misión de buscar a Bill Django (Jeff Bridges), el creador de este método y de la división, que está desaparecido. Bob decide acompañarle en su búsqueda por el desierto irakí y, entre los delirantes relatos y las increíbles hazañas de Cassady, les suceden múltiples aventuras. A mí me resultó una comedia simpática y agradable. Al pincipio todo es una parodia de la filosofía zen, el budismo, e incluso se meten con la figura de los caballeros jedi de La guerra de las galaxias; al final me dio la impresión de que no era tan parodia. Los personajes son bastante hilarantes y absolutamente entrañables. Me gustó ver a George Clooney en un papel cómico, lejos de su registro habitual de galán, haciendo payasadas, convencido de su poder psíquico, y a Ewan McGregor con cara de despistado y alucinado toda la película. Te partes de risa viendo a Jeff Bridges haciendo de militar hippy (sí, sí, militar hippy), convertido en maestro espiritual de un grupo de soldados que hacen yoga y tai-chi (el Ejército de la Nueva Tierra, nombre de secta), con el mismo look del personaje de El Nota de El gran Lebowski, de los hermanos Coen. También está genial, como siempre, el maravilloso Kevin Spacey, en un papel antipático. Es una peli de humor ligero y blanco, que se ve con facilidad; yo lo agradezco, porque no soy mucho de humor negro y odio las comedias gruesas y escatológicas que están tan de moda ahora (estoy hablando como una auténtica señora puritana, pero qué le vamos a hacer, es que me va todo lo light, excepto en la comida, que soy más bien de comida basura). En general, no es una película que te haga reír a carcajada limpia todo el tiempo, pero tiene sus momentos y yo creo que te mantiene la sonrisa mientras la estás viendo; después, tampoco es que te haga reflexionar ni te cambie la vida (tampoco lo pretende), pero a mí por lo menos me dio buen rollito, un rollito hippy setentero.
domingo, 14 de marzo de 2010
En tierra hostil: Artificieros
El domingo 7 de marzo vi en el cine En tierra hostil (The hurt locker), la peli triunfadora en los oscars este año. Se ha llevado 6, incluyendo mejor película y mejor director, en este caso directora, Kathryn Bigelow, especializada en thrillers y cintas de acción, como Acero azul, Le llaman Bodhi y Días extraños. También es la ex–mujer de James Cameron, al que ha vencido en los oscars, ya que él estaba nominado por Avatar (eso seguro que ya lo sabéis, ya sé que os gustan las crónicas rosas, pillines). En tierra hostil narra el día a día de una brigada de desactivadores de explosivos, perteneciente al ejército de USA, que están en Irak; más bien es una cuenta atrás hacia el final de su estancia allí, que ha sido de un año, y hasta la llegada de su relevo. El jefe de este grupo de artificieros es el sargento James, que es un crack desactivando bombas, y también es muy arriesgado y muy temerario, tanto que tiene a sus dos subordinados, Sanborn y Eldridge, siempre en vilo, los pobres, que le aguantan porque están en el ejército y no tienen más remedio, que si no… La película nos muestra una serie de misiones en las que los protagonistas hacen su peligrosísimo trabajo desactivando todo tipo de artefactos explosivos: coches bomba, bombas enterradas bajo el suelo o detonadas a distancia por el móvil, bombas humanas… Además de enfrentarse al peligro de las explosiones, también tienen que enfrentarse al odio de la población irakí y a la paranoia de no saber si los que les están observando les van a disparar o van a detonar una bomba, qué estrés. A mí me gustó la peli, es una cinta potente, con tono realista y estilo semi-documental; no hay derroche de efectos especiales ni acción desmesurada hollywoodiense, aunque sí mucha emoción y tensión. Yo diría que el ritmo no es vertiginoso, pero sí hipnótico. Hay unas cuantas situaciones taquicárdicas, pero no hay carreras ni luchas inverosímiles. Lo que sí es un poco inverosímil es el personaje del sargento James; al principio parece el típico protagonista héroe-valiente-super-guay, pero pronto te das cuenta de que no está muy bien de la cabeza, vamos, que está un poco como una puta cabra. Eso me hizo no empatizar tanto con él y distanciarme un poco de la película. De todas formas, me parece bien que nos muestren las depresiones, miedos y obsesiones de los soldados yankis, reflejadas también a través del personaje de Eldridge y sus (lógicos) bajones anímicos. James está interpretado por un tal Jeremy Renner, que está muy bien en su papel, tiene mucho carisma, y que fue nominado al oscar, pero no ganó. Hay apariciones muy cortitas de Guy Pearce, Ralph Fiennes y David Morse. Yo creo que es una película muy buena y que se merece los oscars; a mí personalmente me gustó más Avatar, pero sólo porque es más entretenida y muy bonita estéticamente, yo es que soy así de superficial.
lunes, 8 de marzo de 2010
The lovely bones: Drama edulcorado

El viernes 26 de febrero vi en el cine The lovely bones, dirigida por Peter “quién-lo-ha-visto-y-quién-lo-ve” Jackson, el director neozelandés que empezó con películas gore-trash como Mal gusto y Braindead-Tu madre se ha comido a mi perro, tuvo un período de transición con dos cintas de corte fantástico-transgresor y fantástico-gamberro (Criaturas celestiales y Agárrame esos fantasmas), y después se pasó a las hiper-mega producciones hollywoodienses de la saga de El señor de los anillos y King Kong. The lovely bones es una adaptación de Desde mi cielo, de Alice Sebold, una novela muy famosa y best seller. Cuenta la historia de Susie Salmon, una niña de 14 años que es secuestrada y asesinada en los años 70 por un vecino psicópata, y desde el cielo ve cómo continúa la vida de sus seres queridos en la tierra y las investigaciones que se hacen para encontrar al asesino, tanto por la policía como por su propia familia. El lugar en el que se encuentra ahora Susie es un mundo personal e idílico, donde tiene una amiga, Holly, otra niña muerta, que la acompaña y la guía; pero no es realmente el cielo, sino un estado de transición. Hasta que no consiga liberarse y dejar de mirar a la tierra, y también dejar que sus seres queridos sigan su camino, no podrá llegar a la siguiente y última etapa que es el verdadero cielo. El libro no lo he leído (lo tengo pendiente); creo que es bastante dramático y sórdido (el tema es escalofriante hoy en día), suavizado por el componente fantástico-celestial. La peli está mucho más suavizada, no se recrea nada en detalles escabrosos, aunque hay escenas de tensión, y al final resulta ser una combinación de drama sentimental, melodrama fantástico, thriller y a ratos incluso una comedia familiar. La peli me gustó y me enganchó bastante. Es melosa, con bonitas imágenes del cielo y canciones angelicales; a veces parecía un anuncio de compresas o la portada de un cd de relajación. Estaréis todos horrorizados, pero a mí esa estética me encanta. Me recuerda los posters que tenía en mi habitación con 15 años, con planetas, arcoiris, unicornios, y esas cursiladas, y es que una en el fondo sigue teniendo alma de quinceañera, qué le vamos a hacer. El mensaje también es muy místico, muy new age. La parte del cielo me tenía hipnotizada, sólo por la estética, qué superficial soy, y la parte de la tierra también me pareció muy interesante, con el drama familiar, en el que se muestra cómo afronta la tragedia cada personaje, y la búsqueda del psychokiller, cuya identidad los espectadores conocemos desde el principio, pero no los protagonistas. También me gustó la trama sobrenatural, con la confusión entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Era un poco como Entre fantasmas pero sin tener que aguantar a la repelente de Jennifer Love Hewitt, lo cual lo mejora bastante. Los actores son casi todos conocidos: la protagonista es Saoirse Ronan, la niña un poco maligna de Expiación, que, como en aquella peli, actúa estupendamente. Los padres de Susie son Mark Wahlberg y Rachel Weisz. También está Susan Sarandon, que interpreta a la excéntrica y hippy abuela de la niña, en un papel un poco delirante. Stanley Tucci está irreconocible en su papel del vecino psicópata, un personaje aparentemente gris y anodino, repulsivo y aterrador, por el que fue nominado al oscar al mejor actor secundario (no lo ganó). La actriz que interpreta a la hermana de Susie (creo que se llama Rose McIver), tiene un par de escenas muy, muy emocionantes. La estética ensoñadora y la mezcla de mundo fantástico y real me recuerdan a Camino, la maravillosa película de Javier Fesser, y también, inevitablemente, a Criaturas celestiales, pero sin la mala leche ni el lado perverso que tenía ésta. Cómo has cambiado, Peter Jackson, quién te ha visto y quién te ve.
domingo, 7 de marzo de 2010
El ataque de los muertos sin ojos: Terror cutre hispano de serie b

La acción de El ataque de los muertos sin ojos se desarrolla en la actualidad (de la época, o sea, en los 70), en un pueblo de no sé qué país, la verdad, donde, una noche de verbena, aparecen unos esqueletos encapuchados montando a caballo y cargándose a todo el mundo con sus espadas. Son los monjes-guerreros templarios, que fueron ejecutados en la Edad Media por cometer sacrificios humanos, y que han sido resucitados y vuelven para seguir matando. Después de hacer una escabechina con sus espadas entre la gente del pueblo, unos cuantos supervivientes se refugian en una catedral, donde buscan la forma de escapar y poder acabar con los mortíferos esqueletos, valga la redundancia. Tienen una ventaja, y es que los esqueletos son ciegos, ya que, cuando les ejecutaron, les quemaron los ojos para que no pudieran ver si volvían a la vida (pero los jodíos oyen el menor ruido, así que tienen que ir con mucho cuidado). El argumento es de lo más surrealista y delirante, y los efectos especiales son muy artesanales, o sea, muy cutres (estamos hablando de serie b española setentera, así que, os podéis imaginar). Técnicamente está fatal hecha, pero tiene bastante tensión, emoción, y sentido del ritmo. Los templarios son muy lentos cuando persiguen a la gente, tanto que no te explicas cómo les pueden atrapar, pero lo mismo pasaba con los zombies de Romero. Me resultan bastante impresionantes los planos en que aparecen montando a caballo. Hay un par de escenas muy inquietantes y yo diría que incluso aterradoras. Se palpa la tensión entre los personajes que están encerrados en la catedral, cada uno con su carácter y motivaciones (algunos son más villanos que los propios esqueletos asesinos). Los actores también cumplen bastante bien; sólo conozco a Esperanza Roy, que hace de la chica buena protagonista, y a Fernando Sancho, que hace un papel impresionante de cabrón sin ningún escrúpulo. El reparto está compuesto por actores españoles e ingleses, o americanos, como un tal Tony Kendall, que hace del chico bueno protagonista. También sale una niña que tiene las mejores escenas de la peli. Hay buenas dosis de gore, desmembramientos y sangre desparramada, pero también hay una parte importante de terror psicológico (la última escena es genial). Bueno, que a mí me gustó y me mantuvo enganchada. La mayoría de la gente que la ha visto dice que es muy mala, y sí, supongo que lo es, y a ratos te hartas de reír viéndola, pero no se puede negar su originalidad y su mérito, y yo creo que es otra joyita a rescatar y tener en cuenta.
martes, 2 de marzo de 2010
Shutter Island: Thriller paranoico

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