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jueves, 24 de abril de 2025

La valla: Distopía española

 La vi en Netflix. Estamos ante una serie de tv futurista, postapocalíptica, distópica, social... y española.


Lo de que sea española puede echar a muchos para atrás, y efectivamente esto no es El cuento de la criada. Yo diría que es más ambiciosa, pero tiene los medios que tiene.

Estamos en el año 2045. Una vez más, nos hemos cargado el planeta y ha habido una gran crisis que ha llevado a la III Guerra Mundial y a la II Guerra Civil Española. En España ha ganado la ultraderecha otra vez y hay un régimen dictatorial y comecocos, que quiere convencer a la gente de que todo va muy bien, pero sólo va bien para las clases privilegiadas. En Madrid, la ciudad está dividida por una valla que separa a los pobres de los ricos. Para cruzar la valla hacen falta muchos requisitos y documentos y los guardias que custodian el lugar no son muy simpáticos que digamos. Una familia llega a Madrid con su hija de unos 11 años, pero el Gobierno se la quita con la excusa de que el padre no tiene trabajo, y la llevan a un gran centro médico con otros niños de su edad. Ahora la pareja tiene que hacer todo lo posible para recuperar a la niña.

Los personajes son variados y todo es muy maniqueísta, los buenos muy buenos y los malos muy malos. Está la susodicha pareja, interpretada por Unax Ugalde y Olivia Molina. Está la madre de Olivia, Ángela Molina, interpretando a una abuela que fue luchadora hace años. Hay un ministro del Gobierno, que a pesar de eso es bondadoso. La señora de la casa, que es viróloga (se me ha olvidado decir que hay un virus super mortal suelto por ahí, peor que el covid, si no no tiene gracia). Alma, la viróloga, está intentando crear una vacuna para el virus, pero como es mala malísima, usa unos métodos poco ortodoxos. Los hijos de este matrimonio terminan siendo unos rebeldes que intentan ayudar a la población del otro lado de la valla. Pero el peor, super malísimo, es un comandante. Corrijo, el peor, que ya es un demonio, es el Presidente del Gobierno. Un Gobierno, por supuesto, fascista y de estética hitleriana.

Esta es una distopía de andar por casa y de cartón piedra, no nos engañemos, pero mira, es muy entretenida y a mí me ha gustado. Aunque no habrá mucha gente que coincida conmigo.



miércoles, 26 de marzo de 2025

Adolescencia: Juventud atormentada y siniestra y planos secuencia

 


Adolescencia, serie de tv. La vi en Netflix.
Habréis visto cientos de posts sobre la aclamada serie Adolescencia, pero el mío es diferente. Y lo es porque... voy a decir algo malo de ella, que nadie lo dice. Bueno, no sé si alguien más lo habrá hecho también, pero en fin, ahí va.
Estoy de acuerdo en que la serie es buena (buena, a secas), que trama un tema terrible, como es el asesinato de una muchacha, a manos, presuntamente, de un chico de 13 años. Que pueda haber asesinos a esa edad da miedo, y mucho. Que el asunto es muy complejo y nos hace reflexionar sobre nuestros jóvenes, la educación que reciben, las redes sociales, como se relacionan con el entorno, que no es como antes... Y que un niño de 13 años pueda ser un psicópata da pavor. Las actuaciones son impresionantes, sobre todo Stephen Graham, el padre, y Owen Cooper, el chico, que lo borda.
Y ahora llegamos a la parte técnica y a los aclamados planos secuencia. Son 4 capítulos, y cada uno de ellos está rodado en plano secuencia, es decir, que la cámara no se para en ningún momento, no hay cortes para pasar a otra escena, porque todo el capítulo es una escena. La cámara sigue a los personajes cuando van de un sitio a otro, o se queda en una habitación donde entra y sale gente, pero sin cortar nunca. Y cada capítulo dura una hora. Esto requiere un dominio y un esfuerzo tremendo, pero en mi opinión, no hacía falta hacerlo en esta serie. Porque el argumento se podía haber ventilado en dos horas, y sería una película magnífica. Opino que los planos secuencia en esta serie lo único que hacen es alargar la acción innecesariamente y que los personajes se pongan a hablar de cosas que no interesan. Mucha paja y poco grano, aunque el grano sea muy bueno. Así que pienso que la serie es buena, cuando podía haber sido impecable, de no ser por los planos secuencia, que a mí me sacaban del contexto.
Y vosotros, qué opináis? Si alguien lee esto, seguro que no está de acuerdo conmigo. Ya me podéis rebatir, si queréis.

jueves, 20 de marzo de 2025

Santuario: Mundo futuro y aire tóxico

Alguien ha visto esta serie? Y si es así, a alguien le ha gustado? A mí me da que no, que yo soy la única persona del mundo a la que le ha parecido interesante y entretenida. En un mundo distópico, tras el desastre climático, la Tierra se ha convertido en un desierto letal, así que la población tiene que vivir oculta, en edificaciones o bajo tierra, y viven totalmente controlados por el Gobierno. Uno de los mayores problemas es el de los embarazos y los partos, todo debido a la toxicidad del aire. Pero esto se arregla con la creación del Santuario, una enorme cúpula donde las mujeres embarazadas pasan todo el tiempo, aisladas del exterior, con todas las comodidades, hasta que dan a luz. Pero el Santuario oculta un inquietante secreto...

La serie está producida por Álex de la Iglesia, pero no creo que eso haya sido suficiente para que haya tenido mucho éxito. Sé que las series españolas no tienen la mejor calidad técnica, ni los mejores efectos especiales, y que algunos actores no son muy buenos. Pero me da igual, yo he disfrutado con esos decorados de cartón piedra y esta historia de escape y huida con mujeres ayudándose unas a otras, porque el protagonismo es más bien femenino. El argumento te puede hacer reflexionar sobre asuntos muy de actualidad: el apocalipsis climático que se nos avecina, los peligros de la inteligencia artificial, los problemas para seguir teniendo hijos en un mundo en decadencia... A mí me ha hecho pasar un buen rato (o malo, porque el panorama que nos presenta no es muy optimista). Pero ya digo, seguramente soy la única persona de la humanidad a la que le ha gustado la serie.



martes, 13 de marzo de 2012

Quark, la escoba espacial: Comedia galáctica



Año 2222. Esta vez estamos en un futuro tipo Star Trek, donde son habituales los viajes entre los distintos planetas y galaxias. La base espacial Perma Uno es la que coordina la comunicación interestelar y se ocupa del buen funcionamiento de la galaxia de nuestros protagonistas, encargando las misiones a todos los capitanes de su flota. Uno de estos capitanes es Adam Quark, que está a cargo de la United Galaxy Sanitation Patrol. La misión de esta nave es muy importante, pero no es que tenga mucho glamour, porque se trata de recoger la basura que arrojan los planetas al espacio, y que está por ahí flotando en bolsas gigantes. Vamos, que son los basureros de la galaxia. Pero a Quark le gustaría realizar misiones más peligrosas, para poder demostrar su valentía, y así convertirse en una especie de héroe interplanetario. Y claro, al final siempre se ve envuelto en innumerables (y surrealistas) aventuras, tanto él como su tripulación.


Los miembros de su tripulación son cada uno de un planeta y no tienen desperdicio (nunca mejor dicho): el ingeniero jefe de la nave se llama Gene/Jean, y aunque tiene apariencia de hombre, en realidad es un transmutado, lo cual quiere decir que tiene genes masculinos y femeninos; esto hace que a veces actúe como un machote guerrero, dispuesto siempre a luchar contra terribles enemigos como los gorgons, y otras como una chica coqueta y asustadiza, cuya mayor preocupación es lavarse el pelo. Encima, estos cambios de comportamiento se producen continuamente, provocando el desconcierto entre sus compañeros, que nunca terminan de acostumbrarse. También hay dos gemelas sexys que son las pilotos de la nave, y que responden al nombre de las Bettys, ya que son clónicas y las dos se llaman igual, así que no hay manera de distinguirlas; siempre están intentando ligar con Quark y discutiendo entre ellas, porque cada una dice que es la original y la otra el clon. En el episodio piloto aparecía el oficial científico Obeemud, un viejo impertinente, cascarrabias y con un parche en un ojo, ya que se quedó tuerto tras quedarse dormido mirando por el microscopio (qué gore). Obeemud era el creador de Andy, un robot muy cobarde, siempre preparado para salir huyendo, y construido con piezas de chatarra (uno de mis “personajes” preferidos, absolutamente genial). En el segundo capítulo de la serie ya no estaba Obeemud, aunque no se da ninguna explicación de su ausencia, siendo sustituido por Ficus Pandorata (otro de mis personajes preferidos), un rubito que pertenece a la raza de los vegetons, seres que tienen aspecto humano, pero que en realidad son vegetales. Al ser una planta, Ficus no tiene emociones, vamos, que ni siente ni padece; además, su cerebro almacena un montón de conocimientos (parece una enciclopedia andante más que una planta), y, como no comprende la forma de relacionarse de los humanos, siempre dice la verdad y conceptos como la “diplomacia” no van con él. El responsable de la base Perma Uno, encargado de coordinar todas las misiones de Quark y los demás oficiales, responde al extraño nombre de Otto Palindrome, y es el típico jefe pelota ante sus superiores, algo rastrero, dispuesto a endosarles los problemas a los demás, pero también a adjudicarse los méritos siempre que puede, un personaje tan repelente como divertido. Por encima de él en la cadena de mando espacial está el jefe supremo, la Cabeza, cuyo nombre no es nada metafórico, ya que es realmente una enorme cabeza sin cuerpo, que siempre aparece hablando a través de una pantalla, y en todos los capítulos se lamenta de sus terribles migrañas y termina sus conversaciones con la emblemática frase: “La Galaxia es infinita”.

Quark, que en España tenía el subtítulo de La escoba espacial, era una serie que se emitió en la tv en 1977. No me acuerdo si en España la pusieron ese mismo año, pero mucho más tarde no debió ser, porque la vi en algunas tardes de mi lejaníiisima infancia. Quark era una comedia de situación ambientada en el espacio, una parodia de las sagas de ciencia ficción que tanto éxito alcanzaron en aquella época, como Star Wars y Star Trek. Con sus personajes hilarantes y entrañables, sus “efectos” de cartón piedra, y su humor blanco y surrealista, el entretenimiento estaba asegurado. Entretenimiento en pequeñas dosis, porque los capítulos sólo duraban veintitantos minutos, y porque, desgraciadamente, la serie no alcanzó el éxito esperado y sólo se rodaron 8 episodios. Así que se puede calificar como una miniserie de culto. Yo tenía leves (y gratos) recuerdos de aquellos seres tan extraños y tan divertidos y aquellas historias delirantes, de las cuales, con 8 años, no entendía la mitad. Ahora he podido recuperarla más de 40 años después, y os la recomiendo para sumergiros en un viaje nostálgico al espacio más naif y setentero. Quark es sin duda una dosis de buen rollito, lo cual está muy bien en los tiempos que corren, ¿verdad?

sábado, 24 de septiembre de 2011

Juego de tronos: Mundos medievales

Esta historia transcurre en una época indefinida, que se parece mucho a la Edad Media, y en un lugar llamado Poniente, un continente formado por siete reinos, donde las estaciones pueden durar años y el invierno es muy crudo y terrorífico. Poniente está separado de los territorios del Norte por un enorme muro de hielo, vigilado por la Guardia de la Noche, para proteger a sus habitantes de los peligros del exterior. Se dice que al otro lado viven los Otros, unos seres espectrales y feroces que caminan por la nieve y devoran a todo el que pillan a su paso (una especie de zombies de leyenda), y que cada vez están más cerca del muro. Pero no es esa la única amenaza que se cierne sobre Poniente. Se avecina una guerra por el gobierno de los Siete Reinos y el poder de sentarse en el Trono de Hierro. Hace 15 años, en una guerra civil, Robert Baratheon expulsó a la familia real, los Targaryen, y se proclamó rey de Poniente. Ahora, el heredero exiliado Viserys Targaryen, prepara un plan para recuperar el trono. Para ello, ha casado a su hermana, la joven y angelical Daenerys, de largos cabellos plateados, con Khal Drogo, el líder de los Dothrakis, una tribu de bárbaros muy bárbaros y muy brutos, para formar una alianza y conquistar Poniente. Al mismo tiempo, dentro de los reinos, se desarrollan numerosas intrigas, luchas de poder, y conspiraciones, en un ambiente de política y violencia, donde para que no te maten se necesita saber manejar la espada tanto como usar el cerebro y medir las palabras.

Juego de tronos es la adaptación a la pequeña pantalla de la primera novela de Canción de hielo y fuego, una saga literaria escrita por George R. R. Martin, que contará con siete libros, de los cuales se han publicado cinco por el momento. Lo que hemos visto hasta ahora es la primera temporada, compuesta por diez capítulos. En abril del año que viene, al parecer, se estrenará en USA la segunda, Choque de reyes, y mientras tenga éxito, se seguirá haciendo una temporada por cada novela, supongo (en el mundo de las audiencias nunca se sabe). Esta primera etapa ha tenido mucho éxito, y no es para menos; las palabras con las que mejor puedo definir esta serie son dos: adictiva y fascinante. Desde el principio me enganchó (a mí y a casi todo el mundo que la ha visto, creo yo), esta historia épica y de fantasía, un relato de caballeros y princesas donde la mayoría de los personajes muestran su naturaleza más oscura y ambigua. Porque la ambigüedad es lo que domina en el comportamiento de los protagonistas (como en la vida misma). Aquí no hay maniqueísmo y cada personaje tiene su historia, traumas y secretos confesados o inconfensados; hay patriarcas honorables, guerreros salvajes, reyes lujuriosos, reinas maquiavélicas, chicas que quieren ser princesas, niñas que juegan con espadas, príncipes psicópatas, prostitutas y damas valerosas. Hay un bastardo atormentado (y muy guapo, todo hay que decirlo), un enano cínico y carismático y una chica dragón. Hay héroes oscuros, muchos personajes ambiciosos, y algunos totalmente perturbados. Entre los protas yo destacaría a Lord Stark, que se come la pantalla con su imponente presencia; Viserys Targaryen, odioso, irascible y guapísimo; Joffrey, el niño príncipe más hijo de puta que se haya visto en la pantalla, impresionante; y el que todos estabais esperando: Tyrion Lannister, el Gnomo, interpretado por el maravilloso Peter Dinklage.














El estudio de los caracteres es tan importante como las escenas de acción y los paisajes de leyenda. Los diálogos son tan poéticos como contundentes. La fotografía, espectacular, y la música te envuelve desde los títulos de crédito iniciales. Pero aún hay más. ¿Queréis violencia, sexo y palabras malsonantes pronunciadas en los momentos más oportunos? También los hay. ¿Queréis una historia inteligente, con conspiraciones, fantasía y aventuras? Estáis de enhorabuena. Esta vez no llevo la contraria a la mayoría y me uno a las legiones de fans de Juego de tronos. Bienvenidos a Invernalia.

domingo, 6 de marzo de 2011

Las seis esposas de Enrique VIII: Amor, poder, y terror en la corte

Inglaterra, 1509. Enrique VIII es coronado tras la muerte de su padre, el rey Enrique VII. Antes se había casado con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos de España y cuñada de él, porque era la esposa de su hermano mayor, Arturo, heredero al trono y fallecido 8 años antes a consecuencia de unas fiebres. En el momento de la boda, Enrique tenía 18 años y Catalina 24. Catalina fue la primera de las esposas de Enrique VIII, quien a lo largo de su reinado de 38 años se casó 6 veces, cambió a todo el país de religión, mandó ejecutar a media corte (es un decir, pero sí se llevó por delante a muchos de sus allegados, entre ellos a dos de sus esposas), y en definitiva, provocó importantes cambios a nivel político y religioso, marcando uno de los periodos más convulsos y fascinantes en la historia de Inglaterra y de Europa. Enrique anhelaba tener un heredero varón, pero todos los niños que daba a luz Catalina nacían muertos, morían al poco de nacer, o ni siquiera nacían. La única hija que sobrevivió fue María, la futura María Tudor. Enrique VIII, después de tener varias amantes, se encaprichó de una de las jóvenes de la corte, Ana Bolena, y como el Papa Clemente VII no quería anular su matrimonio con Catalina, decidió anularlo por su cuenta. Fue entonces cuando creó la Iglesia Anglicana, separando a su nación de la religión católica y del poder de Roma. En 1533 se divorció de Catalina, la mandó a un castillo lejos de allí y se casó con Ana Bolena. Ese mismo año nació su hija Isabel (la futura Elizabeth I que fue la que finalmente reinó durante 44 años), pero después Ana no tenía más que abortos y bebés muertos. Así que Enrique, que seguía obsesionado con lo del heredero varón, y ayudado por los intrigantes de su corte, terminó acusándola de adulterio múltiple, traición, brujería, y hasta incesto con su hermano Jorge Bolena, vamos, todo lo que se le ocurrió para quitarla de en medio. Se ha demostrado que todos los cargos eran falsos, pero de poco le sirvió a la pobre Ana, que fue condenada y decapitada en 1536. Enrique, que no paraba, ya se había fijado en otra dama de la corte, Jane Seymour, con la que se casó pocos días después de haber ejecutado a su segunda cónyuge. La tercera mujer de Enrique VIII fue la que le dio por fin un heredero varón, el príncipe Eduardo, que nació en 1537. Fue siempre un niño de frágil salud y murió con sólo 16 años, pero por lo menos le dio tiempo a reinar durante 6 años, tras la muerte de su padre, siendo sucedido por su hermanastra María Tudor. Jane murió dos semanas después de nacer su hijo; fue la esposa a la que más quiso Enrique VIII, ya que le dio su ansiado heredero (además, como murió pronto, tampoco le dio tiempo a cansarse de ella). En 1540, Enrique volvió a casarse, esta vez con Ana de Cleves, una noble alemana. Fue un matrimonio de conveniencia para intentar aliar a Inglaterra con los protestantes alemanes. A Enrique su esposa no le parecía nada atractiva físicamente, y este motivo, unido a la nueva alianza del rey con el emperador Carlos V, hizo que esta unión durara sólo 7 meses. Enrique anuló el matrimonio, Ana, que tenía mucho sentido común, no puso inconveniente, le dieron un montón de títulos nobiliarios y posesiones, y quedaron tan amigos. Vamos, que se libró de una buena, porque a Thomas Cromwell, que había impulsado este matrimonio, sí que lo condenaron a muerte. En 1540, el mismo día de la ejecución de Cromwell (el bueno de Enrique no tenía muchos escrúpulos para estas cosas), el monarca se casó con su quinta esposa, Catalina Howard, que era mucho más joven que él. Enrique ya era viejo, gordo, con gota y úlcera, así que la pobre Catalina se tuvo que buscar otros entretenimientos fuera del matrimonio y se echó un amante, el cortesano Thomas Culpeper. Cuando se descubrió esto y que Catalina había tenido otro amante antes de casarse, Francis Derham, los tres fueron ejecutados. En 1543, Enrique ya estaba fatal de salud, pero de todas formas se casó con su última esposa, Catalina Parr, una viuda rica. A ésta le fue bastante bien, porque el rey murió antes que ella. Aún así, estuvo a punto de llevarla también a la Torre de Londres por atreverse a discutir de religión con su esposo (Catalina era calvinista). Sin embargo, la perdonó y fueron razonablemente felices hasta la muerte del rey; ella incluso logró reconciliarle con sus hijas María e Isabel, a las que había mandado lejos, a otros palacios, y declarado ilegítimas, renegado de ellas, y yo que sé cuántas cosas más.


Todo este culebrón se cuenta, y muy bien contado, en Las seis esposas de Enrique VIII (The six wives of Henry VIII), miniserie producida por la BBC en 1970. La serie tiene 6 episodios, correspondientes a cada uno de los matrimonios. En la producción se nota la calidad y el rigor histórico con que se narran los acontecimientos: se nota que se han documentado bien. La recreación de la época, los escenarios, la caracterización de los personajes, son muy acertados. Algunos personajes, como Jane Seymour, Cromwell, y sobre todo el arzobispo Thomas Cranmer, son clavados a los que aparecen en los cuadros de la época. Vamos, que viéndola te transportas al siglo XVI, excepto quizás por la forma de decir los diálogos, que me parece demasiado solemne, muy de teatro clásico. Especialmente emocionantes y dramáticos son los capítulos de Jane Seymour, Catalina Howard y Ana Bolena; estos dos últimos tienen, además, unas escenas de torturas a prisioneros bastante espeluznantes. Los actores no son conocidos, yo por lo menos no los conozco de nada, pero desde luego están todos fantásticos; destaco a Keith Mitchell como el omnipresente Enrique VIII, impresionante sobre todo en los últimos capítulos, con ese maquillaje de rey viejo y enfermo, y ese aire entre amenazador y grotesco. No voy a comparar esta serie con otras adaptaciones que se han hecho sobre el tema porque todas las que he visto me han gustado (sí, también me gusta Los Tudor, aunque hayan puesto al modelo de pasarela de Jonathan Rhys Meyers para hacer de Enrique VIII). Total, que merece la pena rescatar esta serie, todo un clásico, para contemplar una historia real llena de intrigas palaciegas y de alcoba, chanchullos políticos y persecuciones religiosas, donde había que moverse con inteligencia para no acabar en la hoguera, en el potro o sin cabeza, y donde los destinos de los personajes estaban gobernados por un rey caprichoso, una especie de Barba Azul al que sus súbditos y sus mujeres, sin embargo, mostraban gran devoción, incluso cuando estaba a punto de matarlos, y es que en aquella época, el Rey estaba justo por debajo de Dios, y la religión se usaba para dominar a la gente. Tremendo.

lunes, 14 de febrero de 2011

The walking dead: Reflexionando entre zombies


Hacía mucho que no hacía ninguna crítica de una serie de tv, así que ya iba siendo hora, que la tele también me encanta. Me he decidido por The walking dead, una serie de la cual hemos visto recientemente su primera temporada, compuesta por 6 episodios, y pronto veremos la segunda (espero), compuesta por 13. El argumento nos muestra a la humanidad devastada por un apocalipsis zombie, un tema que está muy de moda y que en los últimos años hemos visto en múltiples variantes. Gran parte de la humanidad se ha visto afectada por una extraña y peligrosísima enfermedad que convierte a las personas en seres feroces e incontrolables deseando comerse a los humanos que todavía están sanos. No se sabe de dónde proviene el virus, pero es terriblemente contagioso. Si un infectado muerde a una persona, y no logra comérselo, le transmite una fiebre que le mata, pero poco después resucita convertido en otro infectado/zombie. Y entonces lo único que se puede hacer es acabar con los zombies disparándoles o golpeándoles en la cabeza. Lo de siempre, vamos. La premisa argumental no es nada nuevo. Tampoco lo es la presentación del personaje principal, Rick Grimes, un ayudante del sheriff de un pueblo de Georgia que ha estado en el hospital, en coma, debido a un tiroteo, desde antes de empezar la plaga, y cuando se despierta, se encuentra con todo este caos sin saber lo que ocurre. Este comienzo está directamente inspirado en 28 días después, obra maestra, en mi opinión, de Danny Boyle, que inauguró, en 2002, la nueva era del cine de muertos vivientes (aunque en esa peli creo recordar que no estaban muertos, sino infectados por una terrible enfermedad). Bueno, eso son detallitos sin importancia. El caso es que la originalidad, dentro de lo que cabe, de esta serie, se encuentra en el tratamiento y psicología de los personajes. En los distintos episodios vemos cómo los protagonistas intentan organizarse para sobrevivir en este mundo devastado y apocalíptico. La evolución y relaciones entre los personajes tienen tanta importancia como las escenas de acción y gore, que también las hay.


Cuando Rick despierta del coma y se entera por fin de lo que ha pasado, decide ir a buscar a su mujer y su hijo, que han huído hacia otro lugar. A través de mensajes de radio, contacta con otros grupos de supervivientes y encuentra por fin a su familia. Y aquí nos encontramos con un triángulo amoroso, porque su mujer, Lori, mientras él estaba en coma, y creyendo que había muerto, se había liado con Shane Walsh, otro policía amigo suyo (de Rick), aunque Rick, habiendo terminado la primera temporada de la serie, todavía no se ha enterado. Este elemento de culebrón contribuye a reforzar la trama psicológica de los personajes y es un alivio entre las escenas de lucha y casquería (un alivio, o una molestia, para muchos espectadores; a mí personalmente me parece muy bien). Cada capítulo de la serie tiene un director distinto; el episodio piloto, considerado por muchos el mejor, aunque a mí me parecen todos igual de buenos, lo dirige Frank Darabont, realizador conocido por todos, sobre todo por adaptar, con gran maestría, novelas y relatos de Stephen King (Cadena perpetua, La milla verde, La niebla...). Los actores son medio populares. Yo al que más conozco es a Andrew Lincoln, que interpreta a Rick, porque era también protagonista de Las voces de los muertos, fantástica serie británica sobre una médium atormentada, y que en España pasó un poco desapercibida, por desgracia. Los otros dos vértices del triángulo amoroso, Lori y Shane, son Sarah Wayne Callies y Jon Bernthal, actores que no conozco de nada. También tenemos a varios intérpretes que aparecían en La niebla, peliculón de Frank Darabont: Laurie Holden, Jeffrey DeMunn y Melissa Suzanne McBride. Esta serie ha tenido bastante éxito en USA y aquí en España, aunque siempre hay voces discordantes; por una vez, yo no formo parte de ellas y estoy con la mayoría (con la mayoría del público que le gustan estas cosas de zombies, claro). Me ha encantado The walking dead, creo que tiene un guión emocionante e inteligente y una trama que combina acción, terror apocalíptico y drama psicológico, y estoy deseando ver la segunda temporada.

viernes, 30 de octubre de 2009

Sensación de vivir: Jóvenes y ricos


El canal FDF (Factoría de Ficción), de la TDT, lleva un tiempo reponiendo esta serie que fue un gran éxito entre una parte de la juventud de los 90, y que también fue muy odiada y criticada por otra parte de los jóvenes más inteligentes y maduros, entre los que yo nunca me he incluido. En esa época la veía de vez en cuando, tampoco es que fuera muy adicta, pero la verdad es que me gustaba y me entretenía bastante. Y no tengo ningún reparo en reconocer que ahora, con 40 años recién cumplidos, he vuelto a verla y estoy más enganchada que entonces. El guión, como los de todas las series juveniles, es muy simplón, y los personajes, que pretenden ser profundos e interesantes, pues son bastante planos. Vamos, que la serie no tiene calidad ninguna, eso ya lo sabemos, pero a mí, que no soy muy intelectual, me resulta muy entretenida.

Como todos sabéis, esta serie, cuyo título original es Beverly Hills 90210, cuenta las vidas de un grupo de jóvenes que viven en el susodicho y lujoso barrio de Los Angeles, desde que están en el instituto hasta la universidad, y no sé si continúa después, porque los últimos capítulos no los vi (esta vez me enteraré, siempre que sigan emitiendo la serie y no la quiten por baja audiencia, es decir, por ser yo la única persona de España que la ve). Los personajes son ricos, van a la moda, se relacionan con el mundo artístico, y conocen a gente famosa. Al principio se asombra uno de lo tontos y pijos que son, pero luego los personajes van evolucionando y se enfrentan a todos los problemas propios de la juventud actual, o eso es lo que intenta reflejar la serie. Como retrato social y generacional, no parecía muy realista; a la mayoría de los espectadores, ese mundo glamouroso y super guay les resultaba muy lejano y muy artificial. Encima, los actores, como suele ocurrir, tenían por lo menos 10 años más de la edad que tenían que representar, y eso lo hacía menos creíble todavía. Pero eso no creo que le importara mucho a Aaron Spelling, productor de éste y de muchos otros mega-éxitos de la historia de la tv, como Los ángeles de Charlie, Dinastía o Starsky y Hutch.

Ahora voy a hablaros de los personajes, siento torturar tanto a mis amigos y lectores. Los más protagonistas, en principio, son Brandon y Brenda Walsh, dos hermanos gemelos que se mudan con sus padres, Jim y Cindy, a Beverly Hills. Al principio les cuesta un poco adaptarse al ambiente festivo y soleado de California, porque ellos vienen de Minnesota y allí por lo visto hace mucho frío; además, son los menos millonarios del barrio. Brandon es el más guaperas y super perfecto y no para de ligar, tiene como 40 novias en toda la serie, una detrás de otra, claro, y siempre está enamoradísimo de todas. A veces tiene algún problema, para que veamos que también es humano. Brenda, morena temperamental, tiene bastante carácter y siempre está agobiada por algo. Por lo visto, la actriz que la interpretaba, Shannen Doherty, era muy conflictiva, y de hecho fue una de las primeras en irse de la serie, haciendo los guionistas que su personaje se fuera a estudiar arte dramático a Inglaterra. Después reincidió en otra serie de Aaron Spelling, Embrujadas, y también se tuvo que ir porque al parecer se llevaba mal con todo el mundo, muriendo entonces su personaje. Los padres, Jim y Cindy, son comprensivos y maravillosos, casi, casi, como los Ingalls de la casa de la pradera, aunque sin llegar a alcanzar su perfección. Todo lo contrario que los padres de los demás protagonistas, que están casi todos divorciados, o son alcohólicos, o delincuentes, o directamente tontos. Por cierto, todos los protas son hijos únicos, y si tienen algún hermano, es hermanastro. Los demás jóvenes del grupo son: Dylan, el típico rebelde, surfista, motero, existencialista y ex-alcohólico, para completar. Kelly, que al principio es la rubia guapa y ligona del grupo, de vez en cuando se agobia por su fama de chica fácil, y después se pone a estudiar psicología en la universidad y sienta la cabeza, aunque a veces se le va la olla, como a todos. Steve, rubio bastante alegre y metepatas, muy amigo de Brandon, que se cabrea porque éste liga más que él, y siempre hace o dice alguna estupidez, pero al final siempre lo arregla. David, que al principio no era aceptado en el grupo porque es un año más joven que ellos, y a esas edades ya se sabe lo tonta que es la gente. Le encanta la música moderna y se mete a cantante, o productor musical; la verdad es que cantaba fatal, y los demás actores teniendo que hacer como que les gusta mucho, pobres. Donna, rubia amable y bondadosa, que al principio está acomplejada porque es un poco torpe en los estudios, y porque, a pesar de que liga tanto como los demás, quiere ser virgen hasta el matrimonio, y eso la verdad es que es un grave problema hoy en día. Está interpretada por Tori Spelling, hija de Aaron Spelling, el productor, y todo el mundo decía que era fea y malísima actriz, pero a mí no me lo parece, de hecho, era el personaje que más me gustaba, y me parecía más atractiva que las demás actrices (yo siempre llevando la contraria). La verdad es que es igual de tonta que todos sus compañeros, pero bueno, resulta entrañable. Y Andrea, la empollona del grupo, redactora del periódico del instituto, muy inteligente, pero que no se come una rosca hasta que llega a la universidad, pobrecilla. Más adelante hay cambios en el reparto; se van Brenda y Andrea, que ya ha conseguido ligar y se casa, y llegan Valerie, una morena que empieza siendo la villana de la serie, y cambia continuamente a medio buena y medio mala, y Clare, que es hija del rector de la universidad y su rasgo más distintivo es que no para de ligar y cambiar de pareja, como todos. Los capítulos en que los jóvenes están en el instituto y las primeras temporadas de la universidad son los mejores, los personajes son medianamente coherentes y las situaciones más o menos interesantes, pero después la cosa empieza a desvariar, los protas cambian mil veces de pareja y se lían todos con todos, excepto Kelly y David, cuyos padres se casan y entonces se convierten en hermanastros y ya no se pueden liar (deberían aprender de los Serrano), y Donna, que sólo tiene como pareja a David y a personajes fuera de la pandilla (como Tori Spelling tenía enchufe, seguro que pudo exigir y dijo que ella no se prestaba a esos mamoneos). Para ver todas las parejas que hay a lo largo de la serie, mirad la wikipedia, que lo explica muy bien. Total, que esto termina siendo un culebrón norteamericano juvenil. Se me olvidaba otro personaje: Nat, el maduro dueño del Peach Pit, el bar donde suelen reunirse todos, entrañable como Chu-Li en Falcon Crest, pero con más papel. Muchos de los personajes caen en la droga o el alcoholismo, o en depresiones o sectas, aunque se recuperan rápido, y se acuestan con todos los que pillan, pero ninguno fuma.

Hasta aquí mi larga crónica sobre Sensación de vivir. Si alguien es capaz de leerla, aconsejo que lo hagan por partes para evitar embolias y trombosis.

domingo, 30 de agosto de 2009

Mentes criminales: Viajando a lo más oscuro de la mente humana

Esta es otra serie de mis series preferidas, pero no ha tenido mucho éxito (normal, si me gusta a mí). Al principio Tele 5 la trató fatal, con cambios continuos de día y hora, con lo cual a los pocos fans que tiene en España se nos hacía muy difícil seguirla; por eso no he podido verla todo lo exhaustivamente que hubiese querido. Ahora parece que se ha hecho un hueco más estable y todos los jueves por la noche hay sesión continua de Mentes criminales, con capítulos nuevos y antiguos. La serie trata sobre el trabajo de una unidad especializada del FBI, llamada Quantico, que existe realmente (pero la serie y los personajes son de ficción), y resuelve los casos de una forma psicológica, estudiando la mente de los delincuentes. Les llaman cuando son casos extremos de psicópatas muy peligrosos, vamos, los asesinos más degenerados que te puedas imaginar. Estos agentes estudian la forma de cometer los asesinatos, descubren los traumas de los criminales (que están todos como putas cabras, con perdón), y resuelven siempre los casos. Los casos son muy oscuros y sórdidos, como os podréis imaginar, aunque no llega al gore porque esto es tv, no cine. A mí estas series de policías tipo CSI o Sin rastro no me suelen gustar, pero esta me parece diferente. Y yo creo que es por los personajes, los agentes, que son muy humanos y entrañables y cada uno con sus traumas (normal, con los casos que tienen que resolver…) El más entrañable es Gideon, que es el jefe en las dos primeras temporadas, pero al final de la segunda temporada le entra una depresión (no me extraña) y se va por ahí con el coche a recorrer las carreteras de América y ya no vuelve. Lo interpreta Mandy Patinkin, que está fantástico. Después le sustituye Joe Mantegna, que no tiene tanto carisma y con él la serie pierde un poco, en mi opinión. También está Hotchner, que es muy serio y muy eficaz, siempre tiene cara de agobiado, y está casado y con un niño, pero al final la mujer no aguanta la presión y se separa. El que más me gusta es Spencer Reid, un joven cerebrito que tiene mogollón de carreras universitarias y lo resuelve todo, pero es tímido y le cuesta trabajo relacionarse (topicazo, pero a mí me encanta). El personaje más cómico no es un hombre, como siempre, lo cual es un detalle original, sino una mujer, Penélope García, una hacker informática, gordita y friki, que casi siempre está en el sótano con los ordenadores y te lo encuentra todo en un instante. También está Morgan, que es muy majo y siempre está coqueteando con García, pero en broma. Y luego hay dos mujeres, que son las más normales y caen un poco más en los tópicos: JJ, la rubia guapa e inteligente, y Elle, la morena guapa e inteligente, que un día se le va un poco la olla (con razón) y mata a un violador cabrón, y la absuelven pero se va. Es sustituida por Emily Prentiss, otra morena guapa, que al principio la colocan los de asuntos internos para espiar a los demás, pero enseguida pasa de eso y se integra bien en el grupo. Otra cosa que me parece muy original en la serie es que todos los capítulos empiezan y terminan con una cita de algún personaje histórico, supongo que habrá gente que le parecerá una pedantería, pero a mí me gusta. No sé si a alguien le habrán entrado ganas de ver la serie leyendo este comentario, supongo que no, pero yo creo que merece la pena. Eso sí, la gente sensible que se abstenga, que los casos suelen ser espeluznantes.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Nikita: Una serie fascinante

Es una serie fascinante para mí, aunque la gente no suele coincidir conmigo, por algo soy anti-crítica. En mi extraña opinión es lo mejor que se ha hecho en la historia de la tv, pero, por desgracia, en nuestro país no tuvo mucho éxito, así que, tras muchos cambios de día y hora cuando empezó a emitirse, allá por el 99, se vio condenada a lo largo de los años a aparecer y desaparecer de la programación y a emitirse de vez en cuando de madrugada como si fuera un anuncio de teletienda. Vamos, que se puede considerar en la categoría de series de culto o de las series que a la mayoría de la gente le importan un pimiento, según se mire. Después salieron algunas malas imitaciones, como Alias, que a todo el mundo le gusta, y a mí no, claro.

Nikita (La femme Nikita, en su título original), está basada en la película Nikita de Luc Besson (película que no me gustó mucho cuando la vi, qué rara soy), y su protagonista es una chica que es obligada a trabajar como agente en una organización gubernamental clandestina y super secreta, llamada Sección 1, que lucha contra el terrorismo internacional. Todos los que trabajan allí son delincuentes, menos Nikita, que ha sido acusada injustamente (en la peli sí era culpable), y se ha hecho creer al mundo exterior que están muertos. No se pueden escapar, y si no dan la talla, los mandan a misiones suicidas o se los cargan directamente. El objetivo de la Sección 1 es muy bueno, luchar contra el terrorismo, pero en sus métodos no tienen mucha ética. Vamos, que si para capturar a un peligroso terrorista tienen que matar a unos cuantos inocentes, se hace sin ningún problema, y luego, cuando capturan al terrorista, si les sirve para algo importante, lo ponen a trabajar con ellos o lo dejan libre, da igual. Los jefes sobre todo son unos auténticos cabrones. Nikita es la más eficaz de allí, claro, pero tiene muy buen corazón y no quiere matar a la gente innecesariamente, así que los jefes la tienen enfilada por no querer acatar siempre sus órdenes y se la intentan cargar un montón de veces, pero no pueden con ella. También hay una historia de amor entre Nikita y Michael, uno de los agentes más importantes de la Sección, que al principio parece muy duro y frío, porque está amargado por todo lo que le obligan a hacer ahí, pero poco a poco va mostrando sus sentimientos y entablan una relación a escondidas, porque los jefes no quieren, ya que eso podría perjudicar a su rendimiento (qué tocapelotas). Todo esto que he contado suena a topicazo para adolescentes, y supongo que lo es, pero la serie tiene elementos que yo creo que la hacen original e interesante. El ambiente es muy frío y oscuro, las tramas son bastante duras, llegando a la crueldad, pero siempre con un tono muy sutil y elegante. Hay pocas concesiones al optimismo y la esperanza, y la violencia se trata siempre de una forma muy estética, nada de gore. Todas las escenas de acción tienen su propia música (sí, son videoclips enteramente, cosa que todo el mundo critica y a mí me encanta), y son canciones muy buenas que yo, por lo menos, nunca he oído (excepto una de Enigma que pusieron una vez). La actriz protagonista, Peta Wilson, es guapísima, yo nunca he visto una mujer tan guapa en la tv. Michael no me parece tan guapo, pero también es atractivo el chaval.

Bueno, ya he demostrado mi devoción adolescente (aunque tengo 39 tacos) por la serie Nikita. Espero que, si alguien me lee, ya que no coincidirá conmigo, por lo menos no se aburra mucho.

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