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jueves, 20 de marzo de 2025

Crónicas del finde pasado: La inspiración más profunda y Lee Miller

 El finde pasado, entre otras, vi dos películas inspiradoras, acerca de personas que realizaron y realizan hazañas asombrosas, arriesgaron su vida, y sobrepasaron continuamente los límites.


 
Lee Miller (Lee), de Ellen Kuras. La vi en el cine.

La fotógrafa del horror. Historia de la fotógrafa norteamericana Lee Miller, que, tras ser modelo, consiguió irse a la Segunda Guerra Mundial como corresponsal de guerra de Vogue, con gran esfuerzo porque no dejaban entrar a mujeres en ningún sitio, a no ser que fueran enfermeras; pero ella se las arreglaba para colarse en todos los frentes, y así, huyendo de las bombas y los francotiradores, retrató con su cámara el peligro y la muerte de la guerra, las devastadoras consecuencias y los miles de cadáveres que dejó tras de sí, y la miseria de la posguerra. Vio cientos de cadáveres apilados en los campos de exterminio. Vio cómo le cortaban las piernas a los soldados heridos en los hospitales de campaña. Y al final, se reencontró con viejos amigos y volvió a su casa, con su marido. Hoy está considerada como la corresponsal mujer más influyente de la historia.

Kate Winslet está fantástica, como no podía ser de otra forma, y se mete perfectamente en la piel de Lee Miller, una mujer que tenía mucho carácter y siempre aparece en las fotos con el ceño fruncido, como enfadada, pero tras esto escondía una gran humanidad. Película muy recomendable.


La inspiración más profunda (The deepest breath), de Laura McGann. La vi en Netflix.
Asombroso este documental sobre uno de los deportes más extremos y peligrosos que puede haber en el mundo: la apnea, que consiste en sumergirse en el agua, a la mayor profundidad posible, sin equipo de buceo, aguantando la respiración. A mí, que no entiendo los deportes de riesgo, que me dan miedo hasta las atracciones de la feria, me resulta increíble. Los apneístas son personas adictas a la adrenalina y absolutamente asombrosas. Tienen que bajar siempre con uno o dos buceadores de seguridad por lo que pueda pasar. A veces pierden el conocimiento, y también ha habido accidentes mortales, eso, por desgracia, es inevitable. Se celebran campeonatos mundiales en los que los apneístas están continuamente batiendo el récord del día anterior.
La película sigue los pasos de la italiana Alessia Zecchini, que ostenta varios records mundiales, y el irlandés Stephen Keenan, considerado el mejor buceador de seguridad del mundo.
Pues nada, estupefacta me he quedado al ver las inmersiones de estos adictos al riesgo, que viven para jugarse la vida. Ellos dicen que a tan grandes profundidades encuentran la paz, y que reconectan consigo mismos. Yo no entiendo cómo pueden hacer eso si tienen que estar pendientes de aguantar la respiración, pero en fin... El documental es muy interesante y recomendable, y da vértigo.


domingo, 23 de mayo de 2010

Malditos bastardos: Cazadores de nazis

Malditos bastardos (Inglorious basterds), es la última peli del iconoclasta y gamberro Quentin Tarantino, el antiguamente llamado “niño terrible de Hollywood”. En el cine no la quise ver, no me llamaba mucho la atención, pero después dijeron que era una de las nominadas al oscar a mejor película, y como yo siempre me vendo a la industria de Hollywood, pues decidí que la vería en dvd. La cinta es una mezcla de comedia negra y thriller de espionaje, con escenas de acción y altas dosis de violencia, como es habitual en su director. Está ambientada en la Segunda Guerra Mundial, en la Francia ocupada por los alemanes. Allí se cruzan los destinos de varios personajes y sus distintas historias. Una de ellas es una historia de venganza: la de Shosanna Dreyfus, una chica judía que ve cómo el malvado coronel Hans Landa asesina a toda su familia; ella consigue escapar a París, donde años después la vemos convertida en dueña de un cine. Otro personaje es el teniente Aldo Raine, que lidera una especie de grupo de la Resistencia: unos soldados, conocidos como Los Bastardos, que se dedican a cazar nazis y cortarles las cabelleras en plan apache (todo muy salvaje, así es Tarantino, los que hemos visto todas sus pelis ya lo sabemos). Este grupo recibe la orden de realizar una misión que podría derrocar al Tercer Reich, y para eso tienen que entrar en contacto con Bridget Von Hammersmark, una actriz alemana que trabaja como agente secreto de los aliados. La misión la tienen que llevar a cabo en el cine que dirige Shosanna, donde se va a proyectar una película de propaganda nazi a cuyo estreno van a acudir los principales dirigentes del partido, entre ellos el propio Hitler. Malditos bastardos tiene los dos ingredientes que nunca faltan en el cine de Tarantino: mucha palabrería y mucha violencia, pero de una forma que no resulta aburrida (bueno, a ratos creo que se excedía un poco). Las escenas se alargan porque los personajes hablan y hablan, y parece que no va a pasar nada, pero al mismo tiempo estás en tensión porque sabes que sí que va a pasar algo, hasta que se produce un brutal estallido de violencia, y entonces te das cuenta que Tarantino tiene destellos de genio. Esto lo ha demostrado en joyitas como Pulp fiction y Kill Bill (a mí me gusta más la 2, me parece más redonda que la 1, pero es cuestión de gustos). Lo mismo pasa en Reservoir dogs, ya que mientras la estás viendo lo pasas fatal, pero al mismo tiempo te das cuenta de lo buena que es la peli. En Death proof se le va mucho la olla, al final ya me resultaba un poco insoportable. Malditos bastardos también tiene partes donde yo pensaba que se había pasado tres pueblos (es que no soy muy de humor negro, lo reconozco). Pero luego hay escenas prodigiosas, como la primera, que te mantiene en vilo con un duelo psicológico hipnótico e influencias del spaghetti western; ese único fragmento ya es toda una lección de cine por sí solo. También hay que hablar de Christoph Waltz, ganador del oscar al mejor actor secundario por su impresionante interpretación del malísimo coronel Hans Landa, un psicópata sociable y carismático, que habla todos los idiomas del mundo, un auténtico lobo disfrazado de cordero. Las chicas de la peli son Mélanie Laurent (Shosanna), que no sé quién es pero lo hace muy bien, y Diane Kruger (Bridget), que está absolutamente espléndida. Brad Pitt es Aldo Raine, el líder de los Bastardos, en un papel caricaturesco y desmelenado, se nota que se lo ha pasado en grande. Recomiendo ver la peli en versión original, porque oírle chapurreando en italiano con acento americano, en una de las escenas más cómicas del film, no tiene precio. También sale Daniel Brühl haciendo de oficial nazi, en un rol que me pareció ambiguo y sorprendente. En conjunto me gustó la película, porque tiene momentos magistrales, aunque haya tanto diálogo y tanta violencia, no sé si gratuita, pero hay que reconocer que Tarantino, el niño terrible de Hollywood, es único e inimitable.

jueves, 15 de abril de 2010

Acantilado rojo: Batallas épicas chinas

El domingo 28 de marzo vi en el cine Acantilado rojo (Chi bi), de John Woo, un realizador que nació en China y creció en Hong Kong, donde comenzó a dirigir películas de acción con actores orientales como Chow Yun-Fat y Tony Leung, continuando después su carrera en USA, donde siguió dirigiendo películas de acción, pero ahora con actores americanos como Nicolas Cage, John Travolta y Christian Slater. Acantilado rojo es una película épica china compuesta originalmente por dos partes, durando en total unos 280 minutos, pero en la versión occidental las han reducido a una sola cinta, que dura 148 minutos. Narra la batalla del Acantilado Rojo, extraída de una novela histórica china, El Romance de los Tres Reinos, escrita en el siglo XIV. La acción se sitúa en el año 208 D.C., cuando China estaba dividida en varios reinos. Cao Cao, el primer ministro del reino del norte (el reino de Han), que es el malo malísimo de la película, convence al emperador, que es muy manipulable, para declarar la guerra e invadir a los otros reinos. Él dice que es para unificar el país en un solo reino, pero en realidad lo que quiere es gobernar sobre todos en plan dictador. Primero su ejército ataca a los reinos de Xu al oeste y el este, haciendo huir al pueblo, y después se dirige hacia el reino del sur (el reino de Wu). Los generales del reino de Xu deciden enviar a un emisario, Zhu-Ge Liang, al reino de Wu, para intentar hacer una alianza con ellos antes de que el malo los invada a todos. Supongo que os habréis hecho un lío con tantos nombres chinos, normal. Del reparto sólo conozco a Tony Leung, que ya había trabajado anteriormente con el director, en su etapa de Hong Kong, y con otros directores como Wong Kar-Wai, y que aquí interpreta a Zhou Yu, el virrey del reino del sur y general, o comandante, o lo que sea, del ejército. Este personaje es uno de los principales de la peli, junto con el de Zhu-Ge Liang, el emisario, que es estratega, filósofo y poeta, y está interpretado por el guapísimo Takeshi Kaneshiro. Otros personajes importantes son: Cao Cao, el villano; Xiao Qiao, la guapa y angelical esposa de Zhou Yu; y también una princesa guerrera, cuyo nombre no recuerdo. También soy incapaz de saber los nombres de los actores que los interpretan. Es una película muy épica, muy bélica, y muy larga, pero no se me hizo nada pesada. Como buena peli oriental, tiene una parte poética, reflexiva y minimalista, recreándose en los detalles y las ceremonias chinas, sin resultar aburrida ni lenta. Pero la mayor parte del metraje se dedica a mostrarnos las estrategias de los ejércitos y el arte de la guerra; a mí nunca me ha parecido que la guerra sea un arte, sino algo que no debería existir, y a pesar de eso está contada de una forma que se te hace apasionante. La acción no tiene el estilo característico vertiginoso de John Woo; es espectacular, pero realista (aquí no hay flechas voladoras ni guerreros haciendo acrobacias imposibles). La fotografía es impresionante (sobre todo las imágenes aéreas de los ejércitos en formación), y la banda sonora está llena de melodías bellas y tristes. Total, que es una película muy recomendable y fantástica en el aspecto técnico y estético; el argumento no es que sea muy profundo, en realidad es bastante ingenuo, pero tiene el encanto de las antiguas leyendas.

domingo, 14 de marzo de 2010

En tierra hostil: Artificieros

El domingo 7 de marzo vi en el cine En tierra hostil (The hurt locker), la peli triunfadora en los oscars este año. Se ha llevado 6, incluyendo mejor película y mejor director, en este caso directora, Kathryn Bigelow, especializada en thrillers y cintas de acción, como Acero azul, Le llaman Bodhi y Días extraños. También es la ex–mujer de James Cameron, al que ha vencido en los oscars, ya que él estaba nominado por Avatar (eso seguro que ya lo sabéis, ya sé que os gustan las crónicas rosas, pillines). En tierra hostil narra el día a día de una brigada de desactivadores de explosivos, perteneciente al ejército de USA, que están en Irak; más bien es una cuenta atrás hacia el final de su estancia allí, que ha sido de un año, y hasta la llegada de su relevo. El jefe de este grupo de artificieros es el sargento James, que es un crack desactivando bombas, y también es muy arriesgado y muy temerario, tanto que tiene a sus dos subordinados, Sanborn y Eldridge, siempre en vilo, los pobres, que le aguantan porque están en el ejército y no tienen más remedio, que si no… La película nos muestra una serie de misiones en las que los protagonistas hacen su peligrosísimo trabajo desactivando todo tipo de artefactos explosivos: coches bomba, bombas enterradas bajo el suelo o detonadas a distancia por el móvil, bombas humanas… Además de enfrentarse al peligro de las explosiones, también tienen que enfrentarse al odio de la población irakí y a la paranoia de no saber si los que les están observando les van a disparar o van a detonar una bomba, qué estrés. A mí me gustó la peli, es una cinta potente, con tono realista y estilo semi-documental; no hay derroche de efectos especiales ni acción desmesurada hollywoodiense, aunque sí mucha emoción y tensión. Yo diría que el ritmo no es vertiginoso, pero sí hipnótico. Hay unas cuantas situaciones taquicárdicas, pero no hay carreras ni luchas inverosímiles. Lo que sí es un poco inverosímil es el personaje del sargento James; al principio parece el típico protagonista héroe-valiente-super-guay, pero pronto te das cuenta de que no está muy bien de la cabeza, vamos, que está un poco como una puta cabra. Eso me hizo no empatizar tanto con él y distanciarme un poco de la película. De todas formas, me parece bien que nos muestren las depresiones, miedos y obsesiones de los soldados yankis, reflejadas también a través del personaje de Eldridge y sus (lógicos) bajones anímicos. James está interpretado por un tal Jeremy Renner, que está muy bien en su papel, tiene mucho carisma, y que fue nominado al oscar, pero no ganó. Hay apariciones muy cortitas de Guy Pearce, Ralph Fiennes y David Morse. Yo creo que es una película muy buena y que se merece los oscars; a mí personalmente me gustó más Avatar, pero sólo porque es más entretenida y muy bonita estéticamente, yo es que soy así de superficial.