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jueves, 13 de marzo de 2025

Crónicas de la semana pasada: Anora, El cuento de la doncella y Crueles intenciones

 La semana pasada vi un montón de películas, como siempre (benditas plataformas, aunque también sigo yendo al cine). Pero me llamaron la atención especialmente tres de ellas. No hay mucho en común entre ellas, excepto una denuncia a las diferencias entre clases sociales, algo que siempre existirá en el planeta Tierra, en cualquier época, y un retrato de clase social elevada, en la tercera de las pelis.

 Empezamos con Anora, de Sean Baker. La vi en Prime Video (pagando, por cierto, que vaya tela, pero Prime Video hace eso con los estrenos recién llegados del cine).

Mi opinión sobre esta película es bastante negativa, la verdad, y es que no entiendo por qué ha ganado 5 oscars, la mayoría, esta comedia negra, reverso oscuro de Pretty woman, en la que una prostituta se casa en Las Vegas con el hijo de un millonario ruso, un niñato malcriado, pensando que va a poder dejar la vida que lleva. ¿Por qué una película cuyo diálogo se basa en los gritos, las pataletas y las palabrotas de Anora, se ha llevado el Oscar al Mejor Guión (el Mejor Guión)?? Es que todas las demás me parecen mucho mejores, excepto La sustancia, que también me parece una porquería, como esta. Película para tiktokers de la Generación de Cristal. Qué vergüenza. Sé que su director, Sean Baker, tiene legiones de seguidores. La otra cinta que he visto de él, The Florida Project, tampoco me gustó mucho. Anora puede tener un cierto interés como retrato de una sociedad con clases privilegiadas en decadencia, y clases menos privilegiadas que sueñan con llevar una vida mejor. Pero tampoco tuvo mucho interés para mí. Si alguien lee esta crítica, que no creo, y no está de acuerdo conmigo, me puede rebatir todo lo que quiera. Yo no voy a cambiar de opinión, y seguiré pensando por qué, estando en el palmarés películas como A complete unknown (que no se ha llevado nada), Cónclave y Dune: Parte 2, va esta y se lleva la mayoría de los premios. Creo que en este mundo de los Oscars todo es política y chanchullos.


El cuento de la doncella (The handmaid's tale o Die Geschichte der Dienerin, porque la película es alemana). Es alemana por su director, pero está rodada en inglés y todos los actores de USA. La vi en Filmin.

Todos conocemos la magnífica serie El cuento de la criada, adaptación de la novela de Margaret Atwood, que en España se emite en la plataforma Max, antes HBO, y estamos a la espera de su ya última temporada, creo. Pero lo que no sabe todo el mundo es que hubo una anterior adaptación en 1990, en formato de largometraje, dirigida por Volker Schlöndorff y con actores de la talla de Faye Dunaway, Robert Duvall, Elizabeth McGovern, Aidan Quinn y Natasha Richardson, que es la prota. La película es una adaptación completa del libro, mientras que la serie sólo adaptaba el libro en su primera temporada, tomando las demás temporadas otro camino inventado por los guionistas.


Creo que la película fue un fracaso y no le gustó mucho al público en general, al contrario que la serie, que tiene muchísimo éxito, merecido, porque es extraordinaria. A mí sin embargo me ha gustado también la peli. No se puede comparar con la serie, que sí, es mucho mejor, pero creo que el film es una digna adaptación de esa sociedad distópica, en la que Estados Unidos, asolado por una guerra, se ha convertido en la República de Gilead, la mayoría de las mujeres son estériles, y las pocas que son fértiles son usadas como criadas y esclavas sexuales para que los matrimonios ricos puedan tener hijos, para lo cual tienen que mantener relaciones sexuales, quieran o no, con los maridos, llamados "comandantes", y en cuanto tienen a su hijo (o hija) se lo quitan y se lo dan a la mujer estéril del matrimonio rico. Una sociedad totalmente patriarcal, machista, retrógrada, y ultrarreligiosa. Y terrorífica también. La película es noventera total, un poco naif y algo casposilla, sí. No sé si es un telefilm o fue a los cines. La serie es muchísimo mejor, ya lo sabemos, más completa y elaborada, y en todos sus capítulos pueden contar muchas más cosas y tiene una mejor factura y más medios que la peli que sólo dura 90 minutos. Pero a mí me ha gustado, qué narices. ¿Podría llegar a ocurrir esto aquí? El asunto es para reflexionarlo. A veces parece que está más cerca de lo que creemos.


Crueles intenciones (Cruel intentions), de Roger Kumble. La vi en Prime Video. Se trata de una adaptación de Las amistades peligrosas, la novela del siglo XVIII que todos conocemos porque tuvo dos magníficas versiones (Las amistades peligrosas, en 1988, y Valmont, en 1989), una adaptación muy original porque está ambientada en la actualidad (bueno, en 1999, cuando se hizo la película, que ya han pasado unos añitos), en el mundo de los jóvenes de la clase alta de Nueva York. El reparto estaba compuesto por jóvenes estrellas de la época: Ryan Philippe, Sarah Michelle Gellar, Reese Witherspoon y Selma Blair. ¿Qué decir de esta peli? Con ese material de partida, era difícil que saliera mal, a pesar de la apuesta arriesgada del ambiente adolescente. Y salió bien. Fue un gran éxito de público y crítica, aunque no llegue al nivel de sus dos predecesoras. A mí me gustó, y disfruté mucho con las intrigas amorosas de la malvada Kathryn y el seductor Sebastian, los personales de Gellar y Phillipe, equivalentes a los de Glenn Close y John Malkovich en Las amistades peligrosas, y Annette Benning y Colin Firth en Valmont. Era difícil competir con esos actorazos, pero creo que los jóvenes actores defienden sus papeles muy dignamente. He de decir que era la tercera vez que veía la peli y que también la vi en su día en el cine.










martes, 1 de septiembre de 2009

Crepúsculo: Vampiros adolescentes

Voy a hablar, no tanto de una película, sino de una saga literaria, que es best seller y súper boom entre los adolescentes y los que tenemos mentalidad de adolescente. Los críticos normales los consideran literatura de poca calidad para lectores ociosos de bajo coeficiente intelectual, pero como eso es lo que yo soy, seguramente, a mí me han encantado y he devorado los cuatro libros, cuya autora es Stephenie Meyer: Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer. No es literatura de terror, sino de fantasía, romántica y juvenil. La primera novela ha sido adaptada al cine (la película también me encantó), la segunda, Luna nueva, se estrenará en noviembre, y las demás pronto empezarán a rodarse. Los libros cuentan la historia de amor entre Bella, una tímida adolescente, y Edward, un vampiro guapísimo y divino de la muerte. Se conocen cuando Bella va a vivir a Forks, un pueblo perdido de la América silvestre, con su padre, el jefe de policía del pueblo. Edward vive con su familia de vampiros, compuesta por sus padres y hermanos, aunque son todos adoptados porque los vampiros, al parecer, no pueden tener hijos. Bella, como ya he dicho, es tímida y no tiene la autoestima muy alta; se considera torpe y poco agraciada, pero al parecer, los demás no la consideran así, porque desde que llega al instituto tiene un montón de admiradores, y Edward, el vampiro super guapísimo, también se enamora de ella enseguida. El argumento, como veis, es básicamente un topicazo para adolescentes, pero vamos, me da igual, a mí me enganchó de todas formas. Edward, como Bella, tiene 17 años, bueno, en realidad tiene 90, pero como fue convertido a la edad de 17 (en 1917), ya no va a envejecer ni a morir, probablemente; en el universo creado por Stephenie Meyer, los vampiros pueden morir, pero la única forma es cortarlos en trocitos y quemar los trozos, así que son casi inmortales. Todos son como Edward, es decir, guapísimos y divinos de la muerte y con poderes sobrenaturales. Viven más o menos apartados de los seres humanos, a los cuales tienen que matar de vez en cuando, ya que sólo se alimentan de su sangre. Y eso los seres humanos no lo saben, claro. Pero Edward y su familia sí viven integrados en la sociedad y no matan a personas, sólo matan y beben sangre de animales, así que están a dieta porque por lo visto la sangre de los humanos está mucho más buena. Bella quiere que Edward la convierta en vampira para poder vivir juntos eternamente, pero Edward tiene un conflicto moral, ya que no piensa que ser vampiro sea lo más ideal del mundo. El pobre también se agobia porque cuando está con Bella tiene que tener mucho cuidado de no hacerle daño, porque tiene mucha fuerza, y controlarse para no beberse su sangre, vamos, que su amor tiene muchas dificultades, para eso son los héroes de la historia. En el segundo libro, Luna nueva, Edward deja a Bella y se va para no poner su vida en peligro, y entonces aparecen más elementos sobrenaturales, porque a Bella le entra una depresión muy grande y se hace amiga de Jacob, un joven indio licántropo que vive con su tribu de hombres lobo, que, como manda la tradición reciente, son enemigos de los vampiros. Jacob también se enamora de Bella (otro más), y la historia se complica con este triángulo amoroso. Tampoco es que esta historia sea muy complicada, si alguien busca una novela de misterio o terror, que no lea esta saga, que está más bien dirigida a las adolescentes que pueden identificarse y querer ser como la heroína, Bella. A mí esto no me ha pasado, porque soy un poco más mayorcita, pero sí me ha enganchado la parte fantástica de la historia (la parte romántica a veces es demasiado empalagosa), y me ha fascinado el mundo propio creado por la autora con su psicología vampírica y “licántropa”, o como se diga.