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viernes, 4 de abril de 2025

Una ballena: Oculta en las profundidades de la noche y el mar. Emilia Pérez: Inclasificable y polémica.

 El finde pasado vi dos películas extrañas e inclasificables, con protagonismo absoluto de mujeres. Películas diferentes a cualquier otra.


 Una ballena, de Pablo Hernando. La vi en el cine.

Oculta en las profundidades de la noche y el mar. Esta película es una rareza, inclasificable, de esas que llegan a mi tierra, el Campo de Gibraltar, porque tendrán que cubrir un cupo o algo así. Pero la semana que viene no estará, o estará sólo en horario nocturno. Estaba yo sola en la sala, y encima era la matinal...
Bueno, a lo que vamos. La cosa va de una chica que es asesina a sueldo y no falla nunca. Se infiltra y se esconde tan bien, que nunca pueden atraparla. Pero sus poderes sobrenaturales proceden de un lugar mágico, en el mar y la playa, un lugar donde viven criaturas monstruosas, ballenas y peces, de los que ella saca su energía y cura sus heridas y hasta resucita si está muerta. El mar y las criaturas le dan la vida, se diría que se regenera con la piel del pescado. Pero cada vez que vuelve de allí, es menos humana. Aunque esto sólo se advierte porque le sale un líquido del pelo, como clara de huevo.
La peli puede calificarse de drama psicológico, fantástico, de naturaleza, y thriller. Los paisajes son alucinantes, pero todo es tan oscuro todo el tiempo, que no se ve bien. La chica, Ingrid, interpretada por Ingrid García Jonsson, tiene la misma cara seria todo el tiempo, no cambia de expresión ni una vez, tiene que demostrar que es una asesina implacable. Y no habla casi nunca, se pueden contar con los dedos de una mano las palabras que dice en toda la cinta. Pero no habla porque no quiere, ella es así de introvertida. Apenas habría diálogos en esta historia, lo cual la haría aún más aburrida, si no fuera por la presencia del gran Ramón Barea, que le da un poco de ánimo a la cosa y cuenta historias interesantes. Yo estaba todo el tiempo deseando que saliera Ramón Barea.
Pues no me ha gustado la película. Me ha parecido pretenciosa y profundamente aburrida. Se podían haber aprovechado los paisajes marinos, de la costa, y los grandes peces y seres monstruosos, pero con tanta oscuridad, no se veía nada. No sé si es que querían que todo fuera oscuro porque eso definía a la peli, o es que no tenían dinero para iluminación, pero yo no veía nada, se deja mucho a la imaginación, y a mí eso no me gusta, me gusta que me expliquen las cosas. Pero bien por Ramón Barea.


Emilia Pérez, de Jacques Audiard. La vi en Movistar+.

Este finde vi la muy inclasificable y polémica Emilia Pérez. Polémica por las desafortunadas declaraciones de su protagonista, la española Karla Sofía Gascón, aunque yo no estoy de acuerdo en que se mezcle la vida privada, o pública, con la calidad artística. Pero la verdad es que Karla la lió parda, y no pudo hacerlo en un momento peor, ya que eso rebajó mucho las posibilidades de la película para conseguir las estatuillas doradas. Yo creo que podía haberse llevado el Oscar a Mejor Película y algunos más, pero al final sólo se llevó el de Mejor Actriz Secundaria para Zoe Saldana, y el de Mejor Canción, que no sé qué canción es, pero me lo imagino.
Inclasificable porque no se puede encuadrar en ningún género, y al mismo tiempo es una mezcla de muchos. Es un drama musical, un drama social, una historia psicológica y queer? Es todo eso y más. Emilia es libre y no se deja encasillar. Es que trata tantos temas en una sola película... La violencia, los desaparecidos, el narcotráfico, el cambio de género, los ascensos sociales y laborales, la corrupción de los abogados... y por supuesto las canciones, que están metidas con calzador, pero a mí no me importa. La historia de Manitas, un temido narcotraficante que quiere convertirse en mujer y dejar atrás su vida, y es ayudad@ por Rita, una talentosa abogada, es muy bizarra a priori, pero ves la película y todo encaja, a mí no me chirrió nada, ni siquiera las canciones.
Luego, resulta que la peli está rodada toda en español latino, pero es francesa. Está basada en una novela francesa, y el director también es francés, Jacques Audiard, que realizó ese peliculón que es Un profeta.
Bueno, en mi opinión Emilia Pérez merecía más Oscars de los que se ha llevado, porque mira que darle el de Mejor Película a Anora... vaya tela (sólo es mi opinión, que nadie se moleste). A mí me ha gustado mucho la película, con todos sus elementos dispares, pero bien colocados.

martes, 1 de octubre de 2019

Crónicas del finde pasado: A dos metros de ti, Ad astra y Blinded by the light

El finde del 21 y 22 de septiembre lo pasé casi entero en el cine. Tres películas vi. Las dos primeras, muy bonitas, pero me dejaron un poso de tristeza y mal rollo: A dos metros de ti y Ad astra. Menos mal que el domingo vi Blinded by the light, una historia optimista y además real.                                                                                                                                                                                                          















A dos metros de ti (Five feet apart), de Justin Baldoni. Stella y Will son jóvenes, guapos, inteligentes y están enamorados. Pero no pueden estar juntos. Los dos padecen fibrosis quística, una grave enfermedad que les obliga a pasar mucho tiempo en el hospital, y que también les obliga a estar separados para evitar contagios. Si se acercan a menos de dos metros, podrían incluso morir. Una "love story" dramática en toda regla. Pasamos toda la película viendo cómo ellos intentan vivir su amor, burlar a la muerte, acercarse de algún modo, ser felices en su terrible situación. Es una cinta para público adolescente y transmite optimismo y ganas de vivir a pesar de todo, pero si la veis, llevaos los kleenex.









Ad astra, de James Gray. En un futuro, no sé si cercano o lejano, al astronauta Roy McBride le encargan la misión de viajar hasta los confines del Sistema Solar, a Neptuno, para averiguar qué ocurrió con una expedición desaparecida hace 30 años, cuyo resultado está poniendo en peligro la vida en la Tierra. Además, resulta que el comandante de dicha expedición era el padre de Roy, el cual se sospecha que sigue vivo. Brad Pitt es el protagonista casi absoluto de esta epopeya espacial, aunque también aparecen por ahí Donald Sutherland y Tommy Lee Jones La película tiene unas imágenes impresionantes y espectaculares, algo de acción, y mucha introspección en la mente de Roy. No esperéis Star Trek ni Guardianes de la galaxia, sino más bien una mezcla de Apocalypse now y 2001, odisea del espacio, pero mucho menos aburrida que esta última. Me fascinó contemplar la belleza e inmensidad del espacio, y esta misma inmensidad me transmitió una sensación de soledad tremenda. Pero me parece una peli muy interesante, en la que sí ocurren cosas, y no me aburrió para nada, sólo me dio un poco de mal rollito. 

                                                                                                                 



















 




















Blinded by the light (Cegado por la luz), de Gurinder Chadha. En Inglaterra, a finales de los años 80, en un pueblo perdido llamado Luton, vive Javed, un adolescente británico de origen paquistaní. Son años de cambios sociales, recesión económica y resurgimiento del movimiento neonazi. Todo esto afecta a Javed, que quiere ser escritor y vive oprimido por las ideas tradicionales de su padre. Pero un día descubre la música de Bruce Springsteen y sus letras le dan la fuerza necesaria para perseguir sus sueños. Como indica el título, es una película muy luminosa, optimista y de buen rollito. Está basada en las experiencias reales del escritor Sarfraz Manzoor, y dirigida por Gurinder Chadha, directora británica de origen hindú, que ya nos hizo sonreír en 2002 con Quiero ser como Beckham y en 2004 con Bodas y prejuicios, adaptación de Orgullo y prejuicio en plan Bollywood. Para pasar un buen rato y trasladarse a los 80.

                                                                  



lunes, 29 de abril de 2013

Películas veraniegas III

Silkwood, de Mike Nichols. Esta película pertenece al género de cine social y comprometido que estaba muy en boga en los 70 y principios de los 80. Basado en hechos reales y vehículo para el lucimiento de la gran Meryl Streep, que interpreta a Karen Silkwood, una trabajadora de una central nuclear que descubre que en la misma no se cumplen las medidas de seguridad y que hay riesgos para la salud de los operarios. Su empeño en revelar la verdad le llevará a un enfrentamiento brutal contra los directivos de la empresa, que no quieren que se destapen sus chanchullos, y contra sus propios compañeros, que no quieren perder sus trabajos. Un tema bastante actual, ¿verdad? Meryl Streep, como de costumbre, está fantástica en un personaje complejo, que evoluciona desde la joven irreflexiva y con ansias de libertad, hasta la luchadora concienciada. También aparecen Kurt Russell, que yo no sé si es buen actor o no, pero me da igual, me encanta, y Cher, que la verdad es que cuando sale en pantalla eclipsa a la mismísima Meryl. La película tuvo 5 nominaciones a los Oscars y a los Globos de Oro en 1983, pero sólo ganó el Globo de Oro para Cher como actriz secundaria (en los Oscars, francamente, no tenía nada que hacer frente a la increíble caracterización de Linda Hunt en El año que vivimos peligrosamente). La película hoy en día se ha convertido casi en una obra de culto, y los temas que trata son polémicos y atrayentes, pero, en mi opinión, tiene un aire de telefilm de sobremesa (muy propio de Mike Nichols), que estropea sus buenas intenciones. La mayoría del metraje transcurre entre las acciones cotidianas de Karen y la relación con su novio y su amiga, sobre todo sus peleas y reconciliaciones, más que en abordar la trama verdaderamente importante del film. Por eso, pienso que es una cinta interesante, pero muy, muy desaprovechada.


Tarzán y su hijo (Tarzan finds a son!), de Richard Thorpe. Me encanta el título original. ¡Tarzán encuentra un hijo!, hala, caído del cielo, y en realidad es así. Un avión se estrella en la selva, en él viajaban un matrimonio inglés y su bebé, que resulta ser el único superviviente. Tarzán y Jane lo encuentran y lo adoptan. Cinco años después, llega su familia en una expedición para llevárselo a la civilización (qué manía tienen todos, con lo bien que se está en la selva); encima resulta que Boy (como le bautizaron sus padres adoptivos, en un alarde de imaginación), es de sangre noble y heredero de una gran fortuna. Pero hay intereses encontrados entre los familiares buenos y los familiares malos, que quieren quedarse con la herencia; además, como es lógico, Tarzán y Jane no quieren que su hijo se vaya, y él menos todavía, ya que es muy feliz en la jungla, brincando, nadando, y sin ir al colegio. Película estrenada en 1939, es la cuarta de las aventuras de Tarzán protagonizada por Johnny Weismuller y Maureen O’Sullivan. Boy fue interpretado por el pequeño Johhny Sheffield, que tras una fructífera carrera con este y otros personajes selváticos, dejó el cine y se fue a la Universidad a estudiar Empresariales. La cinta continúa en la línea de Tarzán y su compañera, y supongo que de todas las pelis de esta serie: largos planos acuáticos y de animales, conflictos con los europeos malos y los europeos buenos pero tontos, y escenas de peligro con los nativos salvajes y seguramente caníbales, todo encuadrado en una acogedora selva en blanco y negro. Un film muy entretenido e ideal para evadirse un rato, con una pareja muy atractiva y aventuras nostálgicas. El único que me saca de la historia (y de mis casillas) es Boy, lo siento, pero me parece un niño bastante repelente. Para viajar al corazón de la infancia.


Chronicle, de Josh Trank. Tres adolescentes descubren un día un gran agujero en un bosque. Cuando, movidos por la curiosidad (ya se sabe cómo son los adolescentes), entran en él, se encuentran una misteriosa sustancia que les proporciona extraordinarios poderes, tales como mover todo tipo de objetos con la mente y volar. De la noche a la mañana, se ven convertidos en una especie de superhéroes, aunque no utilizan sus habilidades precisamente para salvar el mundo, sino para dedicarse a hacer gamberradas propias de niñatos descerebrados. Las gamberradas se van convirtiendo en bromas pesadas, hasta que, un día, el asunto se les va de las manos… Chronicle no es la típica película comercial de superhéroes, sino un drama psicológico adolescente de corte indie, con toques de fantasía, y unos cuantos efectos especiales. Oscura y pesimista, el argumento de los superhéroes es una excusa para lanzar el previsible mensaje de advertencia a los jóvenes: “Tened cuidado con todos los bienes y dones a los que tenéis acceso ilimitado, que tal vez un día no los podréis manejar.” Lo mismo vale para los poderes, que para las drogas o el sexo. Estas nuevas capacidades resultan especialmente tentadoras y destructivas para Andrew, el personaje más complejo de los tres, un chico introvertido y atormentado, con padre alcohólico y madre enferma terminal. Matt, su primo y único amigo, está bastante obsesionado con subir puestos en la escala de popularidad, y sobre todo, con ligar. Y el tercer chico, Steve, es el más guay, el más popular, y simplemente pasaba por allí. La película no va más allá del tópico de “qué dramática puede llegar a ser la vida de los adolescentes” y del ya mencionado mensaje de advertencia. Tampoco los efectos especiales son nada del otro mundo, aunque ya sabemos que, al ser esta una cinta adolescente indie, sólo están ahí para reforzar la historia. Historia que está narrada con el recurso de cámara en mano, pero que, a estas alturas, ya no resulta nada original. Total, que la peli no va de comercial ni de blockbuster, pero yo lo habría preferido, así me habría entretenido más.



Rock of ages, de Adam Shankman. Con esta sí que me lo pasé bien. La primera vez que vi el cartel pensé: “Esta no la veo yo ni loca”, sobre todo cuando vi que en él aparecía Russell Brand, conocido sobre todo por su papel de rockero descerebrado en esa “joya” de la comedia americana, Todo sobre mi desmadre. Pero Russell Brand está muy contenido en esta película, y además es sólo uno de los muchos actores de esta comedia coral, musical… y sobre todo muy romántica, no sólo por las diversas historias que se desarrollan entre sus personajes, entre canción y canción, sino porque la cinta es toda una declaración de amor a uno (o dos) estilos de música, el glam y el rock, y a una época, los gloriosos 80 (gloriosos para mí y la gente de mi edad, principalmente). El argumento no puede ser mas naif: una chica de pueblo llega a Los Angeles para abrirse camino en el mundo de la música (sí, como en El bar Coyote, Burlesque, y Showgirls, salvando las distancias de años luz entre la peli de Verhoeven y todas las demás). Empieza a trabajar en un club y, claro, se enamora de otro camarero que también es aspirante a estrella. Juntos ayudarán a los dueños del local en su lucha contra el malvado alcalde y su puritana mujer, que pretenden cerrar el club. Sí, el argumento es de película de Disney, pero no de Disney de ahora, sino de los 60. Pero… está basada en un musical de Broadway, así que, como comprenderéis, el argumento es lo de menos. Y los temas de ese musical son versiones de famosas canciones rock de los 80, y a mí me suelen gustar los musicales, y más si se refieren a esa época. Así que disfruté como una enana con los gorgoritos y las coreografías del reparto, que incluye a viejas glorias como Paul Giamatti, Alec Baldwin y Bryan Cranston. Mención aparte para Tom Cruise, en la piel de una megaestrella del rock y con una interpretación casi autoparódica, y para Catherine Zeta-Jones, impagable como una villana desmelenada. La joven y “disneyana” pareja protagonista está encarnada por Julianne Hough, que no sabía quién era hasta que la vi en el remake de Footloose, película que… oh, no os escandalicéis, pero me gustó casi tanto como la original; y Diego Boneta, que éste si que no tengo ni idea de quién es. El caso es que los dos son guapos, con cara de simpáticos (las dotes de interpretación aquí dan un poco igual), y yo creo que cantan y bailan muy bien (pero vamos, que yo no soy nada entendida, como ya sabréis). Total, que a mí me encantó, pero no os la recomiendo si os gustan los musicales con versiones originales, si no os gustan los musicales en absoluto, o si no os gustan las comedias que parece que van a ser muy gamberras y luego resultan ser de humor blanco. En fin, queridos amigos, que no os la recomiendo, pero yo le he puesto un 9 en filmaffinity, ¡hala!, con un par… Mi escena preferida: Dennys y Lonny (Alec Baldwin y Russell Brand), dos viejos amigos, socios y rockeros, se confiesan sus sentimientos cantando “Can’t fight this feeling”. Todo el mundo dice que es una escena muy ridícula, pero a mí se me pusieron los pelos como escarpias. ¡Qué bonito es el amor!


jueves, 20 de septiembre de 2012

Películas veraniegas I

Hola amigos, después de tantísimo tiempo sin escribir, por varias razones, pero, principalmente, porque mi estado de ánimo sube y baja como una noria, estoy intentando retomar este fascinante mundo de los blogs; y he decidido hacer varias minicríticas de todas las pelis que he visto este verano. Pero resulta que, sólo en agosto, he visto 22 películas, entre cine y dvd, así que he pensado que mejor las dividiré en varias entradas, y las de julio las dejaré para un post nostálgico dentro de 10 años, o algo así. Encima, como he estado tanto tiempo sin aparecer por aquí, me encuentro que los de blogger han cambiado la configuración, o la estética, o lo que sea, algo que odio, porque no me adapto muy bien a los cambios, y menos en informática. Así que he puesto un nuevo diseño, que parece muy bonito, y voy a seguir probando hasta que aprenda a manejar esto otra vez (qué agobio). Bueno, pues allá voy con mis minicríticas:
 
Pesadilla en Elm Street 3, guerreros de los sueños (A nightmare on Elm Street III: dream warriors), de Chuck Russell. Me compré el pack de mi saga de terror favorita (a ver si algún día escribo sobre ella), compuesto por las 6 partes, más La pesadilla final de Wes Craven, más un cd lleno de extras!! (sólo falta el remake de 2010, lástima). Las había visto todas hacía tiempo, y la 3ª, junto con la 1ª, me parecían dos obras maestras (la 2ª es patética, creo que en eso estamos todos de acuerdo), pero entonces yo tenía 16 ó 17 años. Ahora, ya cuarentona, opino, quizá por la nostalgia, que la 1ª Pesadilla es una joyita, original y fascinante, casi una obra maestra; y la 3ª, aunque no llega a su nivel, también es una cinta interesante, entretenida, y que continúa dignamente con el legado de la original, interrumpido por la horrorosa 2ª Pesadilla. Los protagonistas-víctimas de Freddy,  encabezados por la ahora muy famosa Patricia Arquette, son jóvenes carismáticos y les tomas cariño. Además… ¡se retoma el personaje de Nancy! ¿Qué más queréis?  


Pesadilla en Elm Street 4 (A nightmare on Elm Street IV: the dream master), de Renny Harlin. El director finlandés, uno de los action man de Hollywood, se ocupa de  la 4ª entrega de la saga, que continúa en la misma línea: jóvenes muriendo uno a uno, de las formas más macabras y retorcidas, efectos artesanales (todavía no había llegado la era digital), gore a mansalva, pero todo en un entorno surrealista y de fantasía, como corresponde a un asesino que sólo actúa en los sueños. Me gustó casi tanto como la anterior.
Prometheus, de Ridley Scott. La anhelada precuela de la mítica Alien, decepcionó a casi todo el mundo, creo que esperaban una obra de arte maravillosa, gran error. Yo no soy muy admiradora de esta saga (al contrario que a todo el mundo, las que más me gustan son la 3ª y la 4ª) y no esperaba mucho. Así que no me sentí decepcionada, sino que me sumergí en los espectaculares paisajes espaciales, el decorado futurista, que me recordaba a la sci-fi de los 70, y la historia, algo mística y más o menos coherente. Cuando el argumento de ciencia ficción deja paso al terror, como debe ser en una cinta alien, el resultado es lo que uno se espera en estos casos, creo yo: bichos, carreras, gritos, chorros de sangre, y una escena en particular que te pone los pelos de punta (los que la hayan visto saben a lo que me refiero). Eso sí, resulta difícil empatizar con los personajes, que a veces tienen unas reacciones muy estúpidas y absurdas. Los mejores, sin duda, Michael Fassbender, uno de los androides más ambiguos e inquietantes que he visto nunca, y Charlize Theron, impresionante, con su belleza glacial. Noomi Rapace, la heroína, está bastante correcta.



Grease, de Randal Kleiser. Todo un clásico. ¿Cómo olvidar las muy pegadizas canciones, los alocados (y elaborados) números musicales, los divertidos personajes, la chulería de Danny, la inocencia angelical de Sandy?... La mejor, sin duda, Rizzo, la típica chica de vuelta de todo, irónica y borde como ella sola. También me gusta mucho el personaje de Frenchy, tan entrañable y natural, con sus comeduras de coco acerca de su futuro. Una película que te transmite alegría de vivir, y muy adecuada para ver en verano. El argumento es completamente tonto, pero ¿qué más da?

Tarzán y su compañera (Tarzan and his mate), de Cedric Gibbons. Segunda película en la que Johnny Weissmuller  y Maureen O’Sullivan interpretan a Tarzán y Jane, la mítica pareja selvática, que viven felices entre lianas, elefantes y cocodrilos. Esta vez se tienen que enfrentar a dos cazadores malísimos que quieren saquear un cementerio de elefantes para llevarse el marfil. Bueno, en realidad el malo es sólo uno de ellos; el otro, un chico muy majo, es el ex novio de Jane y quiere llevársela de vuelta a la civilización, pero no lo consigue, ni siquiera tentándola con vestidos de París. Y es que donde esté el amor verdadero, que se quiten todos los lujos de la vida moderna. Entretenida y refrescante película de aventuras, muy adecuada también para el verano. Muchas escenas de animalitos en plan documental, también bastantes escenas acuáticas, que por algo Johnny fue campeón olímpico de natación, y algunas un poco “subiditas de tono” para la época, en las que Jane aparece más ligerita de ropa de lo que permitía la decencia (se nota que la peli se estrenó justo antes de la aparición del Código Hays, porque en las siguientes de Tarzán ya no encontramos nada parecido). Ah, y Johnny Weissmuller, además de ser el mejor Tarzán de la historia, está buenísimo, en mi opinión.

Bueno, chicos, pues éste ha sido mi primer post de las pelis que vi en agosto. Ahora lo que no sé es cuándo voy a escribir los otros 4 ó 5 que me quedan. A ver si los termino antes del verano que viene. Gracias y hasta pronto, espero!



martes, 12 de octubre de 2010

West Side story: Romance, música y bandas callejeras

Nueva York, años 50 ó 60. En la zona del West Side, hay una lucha constante entre dos bandas por el dominio de las calles: los Sharks, emigrantes puertorriqueños, y los Jets, nativos anglosajones del lugar. Sus líderes son Bernardo y Riff, respectivamente. Las dos pandillas se odian a muerte y todos son jóvenes pendencieros delincuentes. Un día, en un baile, se conocen y se enamoran María, la hermana de Bernardo, y Tony, gran amigo de Riff y antiguo líder de los Jets, que dejó la banda y ahora vive integrado en la sociedad. Se avecina la tragedia. Y todo esto entre bailes y canciones, porque West Side story es un drama romántico musical, estrenado en 1961 y dirigido por Robert Wise y Jerome Robbins. Robert Wise fue un prolífico realizador cuya obra se extiende desde los años 40 hasta el mismo año 2000, abarcando todo tipo de géneros, con películas como Ultimátum a la Tierra, The haunting, Sonrisas y lágrimas, La amenaza de Andrómeda o Star Trek. Jerome Robbins, bailarín y coreógrafo, se encargó de las escenas de música y baile, ya que además fue el creador del musical de Broadway en el que se basa. Todos dicen que la historia está inspirada en Romeo y Julieta, por eso de los enamorados pertenecientes a familias o grupos enemigos. Yo diría que es un dramón clásico romántico, con un tema universal pero actualizado para la época en que se rodó la peli, en un entorno de delincuencia juvenil, inmigración y denuncia social, una denuncia muy hollywoodiense, porque lo más destacado en la peli es la parte musical, que es fantástica. Los números de baile se suceden a lo largo del argumento y son muy variados: unos recuerdan a los musicales de los 50, como Cantando bajo la lluvia o Siete novias para siete hermanos, con saltos y acrobacias. Otros son más latinos, en las escenas en que cantan los puertorriqueños (sí, el famoso “I like to be in America”), con mucho vuelo de faldas. Otros bailes son de estilo muy vanguardista para la época, muy de los 60. Las canciones de la pareja romántica son más clásicas, en plan Julie Andrews (de hecho, hay una, “I feel pretty”, que la canta María, y yo creía que era de Sonrisas y lágrimas), y son también muy famosas: “María”, “Tonight”… Los enamorados, Tony y María, están interpretados por Richard Beymer, actor poco conocido, y la guapa Natalie Wood, la única estrella de la cinta. Su historia es la base del argumento, y los dos están muy convincentes, con sus miradas profundas, pero me parecen una pareja un poco ñoña, debe ser por sus canciones, que son algo cursilonas, la verdad. Por cierto, al cantar les doblaron, bueno, a ellos y a todos. Ésta es una película para el lucimiento de los secundarios, cuyas intervenciones tienen mucha fuerza y colorido. Bernardo, el jefe de los puertorriqueños, es George Chakiris, galán guapo y moreno de los 50 y 60 (a mi madre le encanta). La novia de Bernardo, Anita, es Rita Moreno, otra morena de carácter. Ambos se llevaron el oscar a actor y actriz secundarios. Riff, el líder de los Sharks, es Russ Tamblyn, fantástico bailarín y actor con carisma, que también salía en Siete novias para siete hermanos. Todos los secundarios realizan escenas de baile realmente impresionantes. El film barrió en los oscars de 1961, llevándose diez, entre ellos el de mejor película y mejor director. West Side story es un musical clásico y moderno a la vez, con una banda sonora que se queda en la memoria, bailes espectaculares y ambientación urbana, oscura o colorista, según el momento. A mí me gusta mucho y la recomiendo, pero sólo para los que les gusten los musicales. Si odiáis cuando los personajes dicen tres o cuatro frases y se ponen a cantar, ésta no es vuestra peli.

lunes, 4 de enero de 2010

Fama: Remake descafeinado

El 30 de diciembre vi en el cine Fama (Fame), de Kevin Tancharoen, remake de la película de 1980 de Alan Parker, a partir de la cual se hizo también la famosa serie que todos recordamos (“tenéis muchos sueños, buscáis la fama”, decía la profesora Lydia). A mí la serie me encantaba, como a todos los adolescentes de la época; yo tenía 13 ó 14 años, así que era lo normal. Lo malo es que he vuelto a ver la primera temporada y me ha vuelto a enganchar, es que una nunca crece… La Fama de 2009 se inspira más, en los hechos y las situaciones que cuenta, en la película de Alan Parker, pero el estilo es mucho más parecido al de la serie. Tanto las películas como la serie cuentan las vivencias de un grupo de jóvenes que estudian en la Escuela Superior de Artes Escénicas de Nueva York, para poder triunfar en el mundo del espectáculo. Esta escuela existe de verdad, y por lo que cuenta el argumento, debe ser una especie de instituto donde se imparten las asignaturas académicas normales (matemáticas, lengua…), y además, música, baile, teatro… tanto clásico como moderno, ¿eh?, que son muy completitos. Total, que estos chicos deben ser unos superdotados para poder estudiar todo eso, y encima hacen de todo: cantan, bailan, actúan… aunque algunas cosas mejor que otras, la verdad. Además, es una escuela pública, así que nos encontramos estudiantes de todas las clases sociales, desde pijos ricos hasta chicos de la calle, y de todas las razas: blancos, hispanos, negros… Los personajes de la primera peli y de la serie, que se hizo pocos años después, son los mismos o muy parecidos, incluso algunos actores repetían, pero los personajes de la Fama actual son completamente distintos. La Fama original, la de Alan Parker, era una película bastante dura, en la que tenía mucha importancia la narración de los problemas personales de los protagonistas, con lo cual era más un drama psicológico social juvenil que un film juvenil musical. La he visto dos veces y me gusta bastante, pero pienso que se recrea demasiado en el morbo, llega a ser hasta truculenta. La serie es mucho más edulcorada, esa sí que era musical para adolescentes de la época. Y la Fama de 2009 es incluso más light, por eso opino que el estilo es muy parecido al de la serie, descafeinado y políticamente correcto, y en el extremo opuesto a la transgresora peli de 1980. El remake actual tiene algunos guiños y homenajes a la peli original, a lo mejor lo han hecho para darle un toque cinéfilo, pero por lo demás, las dos están a años luz. Eso no me parece bueno ni malo; en esta peli se da más importancia a la parte musical (el director, por lo visto, es coreógrafo, y se nota, algunos números son espectaculares), y la vida personal de los protagonistas se trata más de pasada. Los personajes no tienen ni mucho menos el carisma que tenían los de la película original y los de la serie; hay una parejita de guapitos insulsos, un rebelde que se supone que tiene mucha rabia interior, los típicos graciosillos, una chica negra que canta estupendamente, una rubia pija que baila de maravilla… Pero vamos, la verdad es que me daba un poco igual lo que les pasara a todos, no llegué a empatizar con ellos. En resumen, una Fama muy Disney Channel, con personajes bastante planos, pero con música y bailes fantásticos, que es lo que hace que merezca la pena verla. ¡Ay!, a mí lo que me gustaba era la serie, con Bruno, Coco, Danny, Leroy, que estaba buenísimo… Qué tiempos aquéllos…