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martes, 10 de junio de 2025

En mil pedazos: Autodestrucción. Ana de los mil días: Amor y muerte.

Cada vez que hablo aquí de 2 películas, me gusta buscar algo que ambas tengan en común, es una manía, pero me parece original. Esta vez es muy difícil encontrar un nexo de unión entre ellas, excepto que las 2 llevan la palabra "mil" en su título. Aparentemente no tienen nada en común, pero... las 2 tratan de alguna manera de autodestrucción y destrucción.

En mil pedazos (A million little pieces), de SamTaylor-Johnson. La vi en Prime Video, pagando, por cierto.


Esta es la historia de autodestrucción, redención y superación de James. Adicto a todas las drogas del mundo, ha ingresado involuntariamente en una clínica de rehabilitación, obligado por su hermano. Allí, tras enterarse de que su conducta le ha llevado a las puertas de la muerte, experimentará todo tipo de emociones: negación,
resistencia a dejar las drogas, culpa, dolor, rabia, destrucción, autodestrucción, liberación... La película trata sobre todo esto y su relación con otros pacientes de la clínica, la psicóloga, y su hermano. La clínica existe realmente, está en Minnessota, y todos los pacientes y trabajadores que hay allí son adictos. Es como una gran terapia de grupo. James encontrará también el amor, que inevitablemente va de la mano del dolor, y aprenderá que uno no está a salvo de las recaídas.

El prota es Aaron Taylor-Johnson, que aunque durante toda la peli aparece hecho polvo, sigue siendo guapo (la cinta la dirige su mujer, a lo mejor es por eso). También aparecen por allí Giovanni Ribisi, Juliette Lewis y Charlie Hunnam. A los demás actores no los conozco. Recomendable película.

Ana de los mil días (Anne of the thousand days), de Steve Jarrot. La vi en Filmin.

Esta es la historia de amor turbulento entre Enrique VIII y Ana Bolena. Más que una historia de autodestrucción, es de destrucción, porque ya sabemos que Enrique VIII destruía vidas como le daba la gana y se llevaba por delante a todos los que le estorbaban o no le caían bien.

La película, de 1969, narra todos los acontecimientos desde que el rey se encapricha de Ana y quiere hacerla su esposa, pero había un problema, Enrique ya tenía una esposa, Catalina de Aragón, española, hija de los Reyes Católicos. Pero eso no era problema para el rey, y después de muchas dudas y muchas conversaciones con sus consejeros, decide renegar del Papa y crear su propia Iglesia, en la que él mandaría, claro, y así pudo divorciarse y librarse de Catalina (tuvo suerte que no la mandó ejecutar). El rey y Ana Bolena se casan y tienen una época de amor apasionado, hasta que el rey se cansa de ella porque no le daba hijos varones (todos los niños nacían muertos, sólo sobrevivió Isabel, que después reinaría y demostraría que los tenía bien puestos, más que muchos hombres). Enrique se encapricha entonces de otra dama de la corte, Jane Seymour, y para deshacerse de Ana se inventa que ha cometido adulterio y la condena a ser decapitada, junto con otros miembros de la corte que, según él, estaban en el complot. Más vidas destruidas. Enrique VIII era un monarca megalómano, violento, y muy peligroso, y su reinado era de terror total.

Viendo el cine que se hace hoy, siempre es bueno revisitar los clásicos de vez en cuando, como esta peli con un soberbio Richard Burton en el papel de Enrique VIII (fue nominado al Oscar, pero no ganó), y una arrebatadora Geneviève Bujold como Ana Bolena. Fantástica ambientación de la época, y al menos se llevó el Oscar al Mejor Vestuario. La habéis visto alguna vez?

P.D.: Esta última crítica parece una crónica de la gran Nieves Concostrina, jajaja.    

 

martes, 1 de octubre de 2019

Crónicas del finde: Downton Abbey y 1922

Este finde, el cine me ha trasladado al campo y a otra época, a los años 20 del siglo pasado, con dos películas muy distintas.


Downton Abbey, de Michael Engler. Se estrena en cine como secuela de la serie de tv del mismo nombre, serie que narra la vida de los habitantes de una mansión de la campiña inglesa, desde antes de la Primera Guerra Mundial hasta los años 20. Conocemos la historia, tanto de la familia aristócratica propietaria, los Crawley, como de sus sirvientes, que viven en la parte de abajo de la casa. La acción de la película se sitúa ya en 1927. El rey y la reina de Inglaterra, en uno de sus viajes, van a visitar Downton, y este hecho, lógicamente, es un gran acontecimiento y tiene revolucionados a todos nuestros protagonistas. La película es como un regalo para los fans de la serie. Yo soy una de ellos, he devorado sus 6 temporadas, y ha sido como un reencuentro con viejos amigos. La peli mantiene la alta calidad de la serie, la ambientación recreada hasta el más mínimo detalle, los actores bordan sus papeles, los personajes siguen igual de carismáticos, hermosa fotografía, la misma música nostálgica... El tono es amable y de buen rollo, no es esta una historia de intrigas ni conspiraciones. En Downton la vida transcurre plácidamente, y los dramas y problemas se van resolviendo con buena voluntad y amistad entre los personajes. Tanto la serie como la película son complacientes con el modo de vida de aquellos tiempos, indulgentes con la aristocracia, la servidumbre... Pero nos lo venden todo tan bien, que los fans compramos encantados. Para olvidarse de todo por un rato.




1922, de Zak Hilditch. Si Downton Abbey desprende luminosidad, 1922 es el reverso oscuro. En el año que da título a la película, Wilfred James, propietario de una granja en un pueblo de Estados Unidos, desea ampliar esta con el terreno que su esposa ha heredado de su padre. Sin embargo, la esposa, Arlette, harta del campo, quiere vender su hacienda para irse a la ciudad. El ambicioso Wilfred, en conspiración con el hijo adolescente de ambos, decide matar a su mujer. La película es la adaptación de un relato corto de Stephen King, así que es un cuento de horror, con atmósfera oscura y macabra, y escenas desagradables y espeluznantes, como cabe esperar del maestro del terror. El actor principal, Thomas Jane, está impresionante en el papel del hosco, manipulador y maligno Wilfred. Aquí no hay nada amable ni complaciente, con la excepción, tal vez, de la historia de amor entre el hijo, Henry, y la joven Shannon. La situación es cada vez más dramática y aterradora. Para sufrir otro rato.