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lunes, 12 de mayo de 2025

Burbuja: La chica burbuja. Thunderbolts: ¿Héroes o marginados, o las dos cosas?

 Llevaba una temporada viendo películas de terror, sangre y cuchillos, y tampoco me gustaron mucho. Luego tengo pesadillas, aunque mi parte morbosa quiere seguir viéndolas, pero decidí cambiar un poco el registro y ver pelis más amables. Estas son 2 de ellas.

Burbuja (Bubble), de Tetsuro Araki. La vi en Netflix.


Cinta de animación japonesa, una joyita escondida del anime. Un día ocurrió un apocalipsis cuando empezaron a caer burbujas sobre el mundo, pero tantas que destrozaron los edificios y destruyeron la vida tal como la conocemos. La acción tiene lugar en un Tokio derruido y aislado, donde viven grupos de jóvenes que han perdido a sus familias y se dedican a practicar parkour en los edificios que todavía quedan en pie y a hacer batallas entre equipos. Hibiki, el muchacho más arriesgado e imprudente, cae un día al vacío de las burbujas en el cielo, y una extraña chica con poderes especiales, que la verdad es que no sabemos de dónde ha salido, le salva la vida. La chica se enamora de él y él le pone el nombre de Uta. Dicen que la historia de amor entre estos 2 adolescentes está inspirada en La sirenita. Cinta muy bonita visualmente y, bueno, con todas las características de los animes. Muy recomendable, aunque sólo sea por ver la belleza de las imágenes y colores.

Thunderbolts, de Jake Schraier. La vi en el cine.


Los Vengadores ya no están. Se han disuelto, o han huído, o han muerto. Entonces, ¿quién va a salvar el mundo ahora (el mundo según Marvel, que para DC tenemos a otros). Pues tenemos a los Thunderbolts, un grupo de inadaptados que pueden llegar a ser héroes, aunque atormentados o con pasados traumáticos, pero en el momento de la verdad nos pueden salvar a todos. No tienen el glamour de Los Vengadores o El Escuadrón Suicida, pero sí que tienen poder y mucha voluntad. Tenemos a la hermana y el padre de la Viuda Negra, de los Vengadores; el Soldado de Invierno, amigo del Capitán América; una chica que si se pone un traje especial, se convierte en un fantasma ultrarrápido e invisible; un Capitán América que no sé de dónde ha salido (yo es que no me he leído los cómics); y un personaje que puede ser más poderoso que todos los Vengadores juntos, pero todo depende de para qué utilice ese poder y de que caiga en las manos adecuadas. Entre los rostros conocidos están Florence Pugh, David Harbour y Sebastian Stan, y ya no conozco a más. Ah, también hay una super villana. Recomendable para pasar un buen rato.    
  

jueves, 24 de abril de 2025

La valla: Distopía española

 La vi en Netflix. Estamos ante una serie de tv futurista, postapocalíptica, distópica, social... y española.


Lo de que sea española puede echar a muchos para atrás, y efectivamente esto no es El cuento de la criada. Yo diría que es más ambiciosa, pero tiene los medios que tiene.

Estamos en el año 2045. Una vez más, nos hemos cargado el planeta y ha habido una gran crisis que ha llevado a la III Guerra Mundial y a la II Guerra Civil Española. En España ha ganado la ultraderecha otra vez y hay un régimen dictatorial y comecocos, que quiere convencer a la gente de que todo va muy bien, pero sólo va bien para las clases privilegiadas. En Madrid, la ciudad está dividida por una valla que separa a los pobres de los ricos. Para cruzar la valla hacen falta muchos requisitos y documentos y los guardias que custodian el lugar no son muy simpáticos que digamos. Una familia llega a Madrid con su hija de unos 11 años, pero el Gobierno se la quita con la excusa de que el padre no tiene trabajo, y la llevan a un gran centro médico con otros niños de su edad. Ahora la pareja tiene que hacer todo lo posible para recuperar a la niña.

Los personajes son variados y todo es muy maniqueísta, los buenos muy buenos y los malos muy malos. Está la susodicha pareja, interpretada por Unax Ugalde y Olivia Molina. Está la madre de Olivia, Ángela Molina, interpretando a una abuela que fue luchadora hace años. Hay un ministro del Gobierno, que a pesar de eso es bondadoso. La señora de la casa, que es viróloga (se me ha olvidado decir que hay un virus super mortal suelto por ahí, peor que el covid, si no no tiene gracia). Alma, la viróloga, está intentando crear una vacuna para el virus, pero como es mala malísima, usa unos métodos poco ortodoxos. Los hijos de este matrimonio terminan siendo unos rebeldes que intentan ayudar a la población del otro lado de la valla. Pero el peor, super malísimo, es un comandante. Corrijo, el peor, que ya es un demonio, es el Presidente del Gobierno. Un Gobierno, por supuesto, fascista y de estética hitleriana.

Esta es una distopía de andar por casa y de cartón piedra, no nos engañemos, pero mira, es muy entretenida y a mí me ha gustado. Aunque no habrá mucha gente que coincida conmigo.



jueves, 20 de marzo de 2025

Santuario: Mundo futuro y aire tóxico

Alguien ha visto esta serie? Y si es así, a alguien le ha gustado? A mí me da que no, que yo soy la única persona del mundo a la que le ha parecido interesante y entretenida. En un mundo distópico, tras el desastre climático, la Tierra se ha convertido en un desierto letal, así que la población tiene que vivir oculta, en edificaciones o bajo tierra, y viven totalmente controlados por el Gobierno. Uno de los mayores problemas es el de los embarazos y los partos, todo debido a la toxicidad del aire. Pero esto se arregla con la creación del Santuario, una enorme cúpula donde las mujeres embarazadas pasan todo el tiempo, aisladas del exterior, con todas las comodidades, hasta que dan a luz. Pero el Santuario oculta un inquietante secreto...

La serie está producida por Álex de la Iglesia, pero no creo que eso haya sido suficiente para que haya tenido mucho éxito. Sé que las series españolas no tienen la mejor calidad técnica, ni los mejores efectos especiales, y que algunos actores no son muy buenos. Pero me da igual, yo he disfrutado con esos decorados de cartón piedra y esta historia de escape y huida con mujeres ayudándose unas a otras, porque el protagonismo es más bien femenino. El argumento te puede hacer reflexionar sobre asuntos muy de actualidad: el apocalipsis climático que se nos avecina, los peligros de la inteligencia artificial, los problemas para seguir teniendo hijos en un mundo en decadencia... A mí me ha hecho pasar un buen rato (o malo, porque el panorama que nos presenta no es muy optimista). Pero ya digo, seguramente soy la única persona de la humanidad a la que le ha gustado la serie.



jueves, 13 de marzo de 2025

Crónicas de la semana pasada: Anora, El cuento de la doncella y Crueles intenciones

 La semana pasada vi un montón de películas, como siempre (benditas plataformas, aunque también sigo yendo al cine). Pero me llamaron la atención especialmente tres de ellas. No hay mucho en común entre ellas, excepto una denuncia a las diferencias entre clases sociales, algo que siempre existirá en el planeta Tierra, en cualquier época, y un retrato de clase social elevada, en la tercera de las pelis.

 Empezamos con Anora, de Sean Baker. La vi en Prime Video (pagando, por cierto, que vaya tela, pero Prime Video hace eso con los estrenos recién llegados del cine).

Mi opinión sobre esta película es bastante negativa, la verdad, y es que no entiendo por qué ha ganado 5 oscars, la mayoría, esta comedia negra, reverso oscuro de Pretty woman, en la que una prostituta se casa en Las Vegas con el hijo de un millonario ruso, un niñato malcriado, pensando que va a poder dejar la vida que lleva. ¿Por qué una película cuyo diálogo se basa en los gritos, las pataletas y las palabrotas de Anora, se ha llevado el Oscar al Mejor Guión (el Mejor Guión)?? Es que todas las demás me parecen mucho mejores, excepto La sustancia, que también me parece una porquería, como esta. Película para tiktokers de la Generación de Cristal. Qué vergüenza. Sé que su director, Sean Baker, tiene legiones de seguidores. La otra cinta que he visto de él, The Florida Project, tampoco me gustó mucho. Anora puede tener un cierto interés como retrato de una sociedad con clases privilegiadas en decadencia, y clases menos privilegiadas que sueñan con llevar una vida mejor. Pero tampoco tuvo mucho interés para mí. Si alguien lee esta crítica, que no creo, y no está de acuerdo conmigo, me puede rebatir todo lo que quiera. Yo no voy a cambiar de opinión, y seguiré pensando por qué, estando en el palmarés películas como A complete unknown (que no se ha llevado nada), Cónclave y Dune: Parte 2, va esta y se lleva la mayoría de los premios. Creo que en este mundo de los Oscars todo es política y chanchullos.


El cuento de la doncella (The handmaid's tale o Die Geschichte der Dienerin, porque la película es alemana). Es alemana por su director, pero está rodada en inglés y todos los actores de USA. La vi en Filmin.

Todos conocemos la magnífica serie El cuento de la criada, adaptación de la novela de Margaret Atwood, que en España se emite en la plataforma Max, antes HBO, y estamos a la espera de su ya última temporada, creo. Pero lo que no sabe todo el mundo es que hubo una anterior adaptación en 1990, en formato de largometraje, dirigida por Volker Schlöndorff y con actores de la talla de Faye Dunaway, Robert Duvall, Elizabeth McGovern, Aidan Quinn y Natasha Richardson, que es la prota. La película es una adaptación completa del libro, mientras que la serie sólo adaptaba el libro en su primera temporada, tomando las demás temporadas otro camino inventado por los guionistas.


Creo que la película fue un fracaso y no le gustó mucho al público en general, al contrario que la serie, que tiene muchísimo éxito, merecido, porque es extraordinaria. A mí sin embargo me ha gustado también la peli. No se puede comparar con la serie, que sí, es mucho mejor, pero creo que el film es una digna adaptación de esa sociedad distópica, en la que Estados Unidos, asolado por una guerra, se ha convertido en la República de Gilead, la mayoría de las mujeres son estériles, y las pocas que son fértiles son usadas como criadas y esclavas sexuales para que los matrimonios ricos puedan tener hijos, para lo cual tienen que mantener relaciones sexuales, quieran o no, con los maridos, llamados "comandantes", y en cuanto tienen a su hijo (o hija) se lo quitan y se lo dan a la mujer estéril del matrimonio rico. Una sociedad totalmente patriarcal, machista, retrógrada, y ultrarreligiosa. Y terrorífica también. La película es noventera total, un poco naif y algo casposilla, sí. No sé si es un telefilm o fue a los cines. La serie es muchísimo mejor, ya lo sabemos, más completa y elaborada, y en todos sus capítulos pueden contar muchas más cosas y tiene una mejor factura y más medios que la peli que sólo dura 90 minutos. Pero a mí me ha gustado, qué narices. ¿Podría llegar a ocurrir esto aquí? El asunto es para reflexionarlo. A veces parece que está más cerca de lo que creemos.


Crueles intenciones (Cruel intentions), de Roger Kumble. La vi en Prime Video. Se trata de una adaptación de Las amistades peligrosas, la novela del siglo XVIII que todos conocemos porque tuvo dos magníficas versiones (Las amistades peligrosas, en 1988, y Valmont, en 1989), una adaptación muy original porque está ambientada en la actualidad (bueno, en 1999, cuando se hizo la película, que ya han pasado unos añitos), en el mundo de los jóvenes de la clase alta de Nueva York. El reparto estaba compuesto por jóvenes estrellas de la época: Ryan Philippe, Sarah Michelle Gellar, Reese Witherspoon y Selma Blair. ¿Qué decir de esta peli? Con ese material de partida, era difícil que saliera mal, a pesar de la apuesta arriesgada del ambiente adolescente. Y salió bien. Fue un gran éxito de público y crítica, aunque no llegue al nivel de sus dos predecesoras. A mí me gustó, y disfruté mucho con las intrigas amorosas de la malvada Kathryn y el seductor Sebastian, los personales de Gellar y Phillipe, equivalentes a los de Glenn Close y John Malkovich en Las amistades peligrosas, y Annette Benning y Colin Firth en Valmont. Era difícil competir con esos actorazos, pero creo que los jóvenes actores defienden sus papeles muy dignamente. He de decir que era la tercera vez que veía la peli y que también la vi en su día en el cine.










viernes, 15 de junio de 2012

Los juegos del hambre: Desafío extremo adolescente


Estamos en un futuro postapocalíptico y devastado, otra vez. Tras una serie de guerras civiles, Estados Unidos, que ahora se llama Panem, es un territorio lleno de contrastes. El Gobierno  se encuentra en la ciudad del Capitolio, donde la gente vive rodeada de lujo, tecnología y excentricidad. Esta ciudad está rodeada por 12 distritos, en los que la vida es mucho más dura, la pobreza abunda y el ambiente es como de Revolución Industrial o Crack del 29, pero peor. Cada año se celebra una competición muy letal; los participantes son dos jóvenes de cada distrito (un chico y una chica), elegidos por sorteo, y todos tienen que luchar a muerte en un bosque, hasta que sólo quede uno, que es el vencedor, y después de eso ya tiene la vida resuelta (qué menos). Son los Juegos del hambre, símbolo del sometimiento de los distritos a la dictadura del Gobierno. Como es lógico, esta versión brutal de Supervivientes despierta siempre la expectación y el morbo de los ciudadanos, sobre todo los del Capitolio, que no tienen nada mejor que hacer, y que se lo pasan en grande viendo las mejores jugadas en pantallas gigantes, animando a sus favoritos y llorando cuando éstos mueren.



Los juegos del hambre (The hunger games), de Gary Ross, es la adaptación de la primera novela de la trilogía del mismo nombre, escrita por Suzanne Collins. El gran éxito de la película ha convertido a esta primera parte y a las otras dos, En llamas y Sinsajo, en lecturas superventas, destinadas sobre todo a los adolescentes, como el fenómeno Crepúsculo, así que las comparaciones han sido inevitables. Sin embargo, la saga de los Juegos no parece despertar tantos odios entre el público adulto como la de los jóvenes vampiros, que como ya sabemos es la más aborrecida de la historia del cine y la literatura. A mí, que soy tan rara, me encanta Crepúsculo y me ha fascinado Los juegos del hambre. Sí, es una peli comercial, y es la primera de una franquicia dirigida a un público (muy) juvenil, y, como en Crepúsculo, hay un triángulo amoroso entre la heroína protagonista y dos guapos jóvenes: un rubito de aspecto atormentado y un moreno apuesto y musculoso. Pero también hay un cierto toque indie en esta cinta, hay una descripción, bastante aterradora, de un universo lleno de brutales diferencias sociales, y un mensaje de advertencia acerca de lo que nos espera, y a lo que nos estamos encaminando (ya sé que esto está muy visto, pero ¿qué argumento no lo está?) Los efectos especiales no son apabullantes y están al servicio de la historia, no al revés. Y además, la prota es Jennifer Lawrence, que estuvo nominada a mejor actriz por Winter’s bone, y a la que aquí vemos en un registro parecido (salvando las distancias), como chica dura, autosuficiente y sostén de su familia (este personaje, Katniss Everdeen, no tiene nada que ver con la lánguida Bella de Crepúsculo). También tenemos algunos secundarios de lujo, como Woody Harrelson, que se sale, como siempre, Stanley Tucci, Toby Jones, el maravilloso Wes Bentley y la vieja gloria indiscutible Donald Sutherland (los peinados y la ropa hortera de Stanley Tucci son dignos de ver). Pues yo os recomiendo Los juegos del hambre, y, aunque odiéis Crepúsculo como todo el mundo, olvidad las comparaciones y dadle una oportunidad. Creo que merece la pena ese viaje a una realidad distópica desde una América profunda y salvaje hasta un mundo hipertecnológico y deshumanizado. Hay emoción, romance casi imposible, entorno futurista, y, si conseguís que no os moleste el filtro adolescente, podéis sumergiros en la historia como me ocurrió a mí. Sólo puede quedar uno.

lunes, 14 de febrero de 2011

The walking dead: Reflexionando entre zombies


Hacía mucho que no hacía ninguna crítica de una serie de tv, así que ya iba siendo hora, que la tele también me encanta. Me he decidido por The walking dead, una serie de la cual hemos visto recientemente su primera temporada, compuesta por 6 episodios, y pronto veremos la segunda (espero), compuesta por 13. El argumento nos muestra a la humanidad devastada por un apocalipsis zombie, un tema que está muy de moda y que en los últimos años hemos visto en múltiples variantes. Gran parte de la humanidad se ha visto afectada por una extraña y peligrosísima enfermedad que convierte a las personas en seres feroces e incontrolables deseando comerse a los humanos que todavía están sanos. No se sabe de dónde proviene el virus, pero es terriblemente contagioso. Si un infectado muerde a una persona, y no logra comérselo, le transmite una fiebre que le mata, pero poco después resucita convertido en otro infectado/zombie. Y entonces lo único que se puede hacer es acabar con los zombies disparándoles o golpeándoles en la cabeza. Lo de siempre, vamos. La premisa argumental no es nada nuevo. Tampoco lo es la presentación del personaje principal, Rick Grimes, un ayudante del sheriff de un pueblo de Georgia que ha estado en el hospital, en coma, debido a un tiroteo, desde antes de empezar la plaga, y cuando se despierta, se encuentra con todo este caos sin saber lo que ocurre. Este comienzo está directamente inspirado en 28 días después, obra maestra, en mi opinión, de Danny Boyle, que inauguró, en 2002, la nueva era del cine de muertos vivientes (aunque en esa peli creo recordar que no estaban muertos, sino infectados por una terrible enfermedad). Bueno, eso son detallitos sin importancia. El caso es que la originalidad, dentro de lo que cabe, de esta serie, se encuentra en el tratamiento y psicología de los personajes. En los distintos episodios vemos cómo los protagonistas intentan organizarse para sobrevivir en este mundo devastado y apocalíptico. La evolución y relaciones entre los personajes tienen tanta importancia como las escenas de acción y gore, que también las hay.


Cuando Rick despierta del coma y se entera por fin de lo que ha pasado, decide ir a buscar a su mujer y su hijo, que han huído hacia otro lugar. A través de mensajes de radio, contacta con otros grupos de supervivientes y encuentra por fin a su familia. Y aquí nos encontramos con un triángulo amoroso, porque su mujer, Lori, mientras él estaba en coma, y creyendo que había muerto, se había liado con Shane Walsh, otro policía amigo suyo (de Rick), aunque Rick, habiendo terminado la primera temporada de la serie, todavía no se ha enterado. Este elemento de culebrón contribuye a reforzar la trama psicológica de los personajes y es un alivio entre las escenas de lucha y casquería (un alivio, o una molestia, para muchos espectadores; a mí personalmente me parece muy bien). Cada capítulo de la serie tiene un director distinto; el episodio piloto, considerado por muchos el mejor, aunque a mí me parecen todos igual de buenos, lo dirige Frank Darabont, realizador conocido por todos, sobre todo por adaptar, con gran maestría, novelas y relatos de Stephen King (Cadena perpetua, La milla verde, La niebla...). Los actores son medio populares. Yo al que más conozco es a Andrew Lincoln, que interpreta a Rick, porque era también protagonista de Las voces de los muertos, fantástica serie británica sobre una médium atormentada, y que en España pasó un poco desapercibida, por desgracia. Los otros dos vértices del triángulo amoroso, Lori y Shane, son Sarah Wayne Callies y Jon Bernthal, actores que no conozco de nada. También tenemos a varios intérpretes que aparecían en La niebla, peliculón de Frank Darabont: Laurie Holden, Jeffrey DeMunn y Melissa Suzanne McBride. Esta serie ha tenido bastante éxito en USA y aquí en España, aunque siempre hay voces discordantes; por una vez, yo no formo parte de ellas y estoy con la mayoría (con la mayoría del público que le gustan estas cosas de zombies, claro). Me ha encantado The walking dead, creo que tiene un guión emocionante e inteligente y una trama que combina acción, terror apocalíptico y drama psicológico, y estoy deseando ver la segunda temporada.

sábado, 12 de junio de 2010

Legión: El Apocalipsis ya está aquí

El viernes 28 de mayo vi en el cine Legión (Legion), de Scott Stewart, otra película apocalíptica, pero esta vez no es un fin del mundo normal y corriente, provocado por un vulgar virus, ni una guerra nuclear, ni un desastre natural, sino que estamos hablando del mismísimo Apocalipsis, el bíblico, con los ángeles exterminadores enviados por Dios, harto ya de las tonterías de la humanidad. Pero como es un Apocalipsis muy moderno, acorde con los tiempos que corren, no hay ángeles con trompetas ni fuego cayendo del cielo, sino posesiones infernales que convierten a las personas en zombies enloquecidos, y así los propios hombres se matan entre ellos (lo que han hecho siempre, pero ahora más a lo bestia). Pero el arcángel Miguel se rebela contra los designios de Dios y decide intentar salvar a la humanidad. La única esperanza está en una estación de servicio perdida en medio de un desierto (no me acuerdo dónde estaba el desierto, pero era en USA, claro, que la peli es americana). Allí pronto nacerá un bebé que, por alguna razón, es el elegido para salvar el mundo. Miguel tiene que conseguir que el niño nazca y que los zombies enloquecidos y ángeles vengadores no lo maten. Para ello luchará junto con la futura madre, una camarera que no sabe que su hijo será el nuevo Mesías, y otro grupo de personajes que andan por allí, unos porque viven en el lugar, y otros porque son clientes que han quedado atrapados. El dueño de la cafetería, Bob, es el gran Dennis Quaid, actor que con el tiempo ha madurado pero que no lleva el peso de los años tan bien como su ex, Meg Ryan, gracias a lo cual está perfecto en un papel de pobre hombre desencantado de la vida y alcohólico rehabilitado. Su hijo, Jeep, interpretado por Lucas Black, es un joven enamorado de Charlie, la camarera futura madre, y es un personaje bonachón, antihéroe y todo el tiempo con cara de bobalicón, pero cuando empieza la acción se convierte en un luchador que no veas. Charlie es Adrianne Palicki, típica rubia americana de apariencia rústica, que al principio parece perdida y después también es una heroína. Todos los personajes son perdedores y antihéroes. El arcángel Miguel es el maravilloso y carismático Paul Bettany, un hombre que me da muchísimo morbo, además aquí está superatractivo en plan guerrero apocalíptico. También sale Gabriel, arcángel exterminador y antagonista de Miguel, interpretado por Kevin Durand, cuya mayor relevancia son sus escenas de lucha y de diálogo con Miguel, sus grandes alas negras y su cara de malo. Tengo que decir que a mí la peli me gustó, pero creo que soy la única persona del mundo que tiene buena opinión de ella. Todas las críticas y comentarios la ponen a parir; dicen que la realización está llena de tópicos, que el guión es un despropósito y que hay diálogos y momentos que son cómicos sin pretenderlo. El argumento recuerda a Terminator, y eso tampoco le gusta a la gente, aunque yo lo consideraría un homenaje. No es una película para tomársela muy en serio; yo diría que es pura serie b, entretenida y delirante. La mezcla de zombies, ángeles exterminadores y profecías bíblicas chirría un poco, pero eso la hace más original. Me gustó ver a los protagonistas acorralados, en la mejor tradición de John Carpenter, disparando las ametralladoras contra un ejército de poseídos con cabezas giratorias; me gustaron las frases cómicas de Bob dichas en los momentos más surrealistas. También me gustó la idea ambigua de un Dios vengativo y aniquilador en plan Antiguo Testamento, y que el héroe de la peli sea precisamente el que se rebela contra él. Y sobre todo me encanta Paul Bettany, luchando por la humanidad, con cara de duro y de sufridor, en plan Terminator, pero mucho mejor actor que Arnold Schwarzenegger. Yo me lo pasé muy bien viéndola, lo siento por el resto de la humanidad, que no opina como yo, vosotros os lo perdéis, chicos.

viernes, 9 de abril de 2010

El libro de Eli: Apocalíptica y ultrarreligiosa

El miércoles 31 de marzo, en vísperas de jueves santo, vi en el cine una peli muy adecuada para estas fechas: El libro de Eli (The book of Eli), de los hermanos Albert y Allen Hughes, que dirigieron en 2001 Desde el infierno, adaptación del comic de Alan Moore sobre los crímenes de Jack el Destripador con Johnny Depp y Heather Graham. El libro de Eli es una película con estilo de western, temática apocalíptica y mensaje muy, muy religioso. Esta vez la humanidad se ha destruido a causa de una guerra nuclear (aunque, como en toda buena peli postapocalíptica, el motivo es lo de menos; lo importante es que la humanidad se destruya). La acción se sitúa 30 años después del desastre, cuando la gente empieza a organizarse en comunidades entre los restos de la antigua civilización. Hay anarquía, escasez y lo más preciado es el agua. El prota, encarnado por Denzel Washington, es un viajero solitario que lleva caminando desde entonces (30 años andando, qué fatiga) con la misión de llevar un misterioso libro hacia el oeste. En su peregrinaje llega a uno de estos pueblos en plan far west donde el cacique que lo gobierna, que es el malo malísimo y está interpretado por Gary Oldman, está obsesionado con quitarle el libro. ¿Y por qué? Porque éste contiene nada menos que la clave para el resurgir de la civilización y la esperanza para la salvación de la humanidad, ahí es nada, pero claro, el malo malísimo lo quiere utilizar para controlar a la gente y mandar más todavía. ¿Qué contendrá el misterioso libro? Supongo que todo el mundo lo sabe, pero yo no digo nada, que luego me regañáis… El escenario decadente y desolado de El libro de Eli es muy parecido al de Mad Max: carreteras desiertas y peligrosas, bandas de moteros criminales, y pequeñas sociedades semicaóticas donde la gente comercia con los más variados objetos que son recuerdos de un mundo extinguido. El film tiene bastante acción, violencia coreografiada y una fotografía fascinante de colores pálidos, casi en blanco y negro. También me gustó la banda sonora, con sonidos electrónicos y con mucha fuerza, o a mí me lo pareció. Denzel Washington hace de héroe de acción duro y atormentado, vamos, lo típico, y lo hace bien. Gary Oldman está convincente de villano, un rol al que está acostumbrado, aunque aquí hace de villano envejecido. La chica guapa y guerrera de la peli es una tal Mila Kunis, que también está muy bien en su papel, y también sale una vieja gloria como es Jennifer Beals, la chica de Flashdance. El argumento es muy surrealista y tremendamente religioso, como he dicho antes, así que, si odiáis los mensajes morales en las películas, mejor no la veáis, o intentad olvidar el mensaje para poder disfrutarla mejor. Yo me lo pasé muy bien viéndola, aunque el guión tiene muchas incoherencias y fantasmadas que no hay quien se las crea, pero es muy entretenida y la atmósfera me pareció muy sugerente.

miércoles, 17 de febrero de 2010

The road: Otro dramón post-apocalíptico

El sábado 13 de febrero vi en el cine The road (La carretera), de John Hillcoat, basada en una novela muy famosa y premiada, al parecer (yo no la conocía, pero bueno, yo es que de literatura no tengo mucha idea, la verdad). El autor de la novela es Cormac McCarthy, un escritor americano actual, autor también del libro en el que se basa la película No es país para viejos, de los Coen. The road es una película muy, muy apocalíptica, pero de una forma cruda, directa y descarnadamente realista. Esta vez la civilización se ha acabado por algún tipo de cataclismo del que no se dan casi explicaciones. La mayoría de la humanidad ha perecido, así como los animales, y las plantas también están desapareciendo. Todo está desolado, desértico y frío. Y si no hay animales ni plantas, tampoco hay comida, claro, así que muchos hombres se han vuelto caníbales, esto es lo más aterrador. Los protagonistas de la peli son un padre y un hijo que se lanzan a un recorrido hacia la costa, por caminos devastados, escondiéndose de la carretera y de los cazadores de personas. En su viaje se cruzan con otros supervivientes, tristes, desesperanzados o peligrosos. Pero ellos dos llevan casi todo el peso del film. Los actores que los interpretan son: Viggo Mortensen, que transmite muy bien la desolación y la necesidad de supervivencia y de proteger a su hijo; y un chico llamado Kodi Smit-McPhee, que está fantástico. Su personaje es todo bondad y pureza en una época de gente mala. Hay otros actores secundarios, como Charlize Theron y Robert Duvall. The road es a ratos lenta y contemplativa, a ratos salvaje, con algunas escenas de puro terror, y aunque nos muestra un mundo caótico y oscuro, también deja una cierta esperanza. Es una película de gran calidad y se pasa fatal viéndola, sobre todo porque estás presenciando algo terroríficamente real y cercano, un aviso de algo que podría estar a la vuelta de la esquina. ¿Nos encaminaremos al apocalipsis? Acojona pensarlo.

viernes, 5 de febrero de 2010

Callejón infernal: Otra rareza apocalíptica

El sábado 23 de enero, además de La herencia Valdemar, vi Callejón infernal (Damnation alley), de Jack Smight, otra de esas películas antiguas raras de serie b que tanto me gusta rescatar. Es una peli de 1977, que por lo visto en su día fue un fracaso, y que ahora poca gente en el mundo conoce, a pesar de estar protagonizada por George Peppard (Hannibal de El equipo A), y Jan Michael Vincent, un guaperas de la época (nadie se acordará, pero era el prota de la serie de los 70-80 Vientos de guerra). Callejón infernal es una cinta de aventuras apocalípticas, y como ya os habréis dado cuenta, a mí me encanta todo lo apocalíptico, así que tenía que verla. Esta vez el fin del mundo se produce por la Tercera Guerra Mundial nuclear que tanto miedo nos daba ya en esa época. El lanzamiento masivo de misiles, además de llevarse por delante a casi toda la humanidad, provoca que el eje de la Tierra se desplace (qué heavy), y en consecuencia se altera todo el clima del planeta (normal, es lo menos que podía pasar), ocurriendo todo tipo de catástrofes sin control: tormentas solares, inundaciones, sequías… Los protagonistas son militares que están en su base cuando tiene lugar la destrucción. Dos años después, el mundo sigue devastado, pero ya se puede respirar el aire de fuera, así que los pocos supervivientes de la base deciden ir en sus super-vehículos todo terreno hacia Albany, porque han captado una señal de radio procedente de allí. Entre ellos están Denton (George Peppard), el oficial superior, y Perry (Jan Michael Vincent), cuyos caracteres chocan bastante porque Denton es prudente, organizado y autoritario y Perry es el típico guaperas-macarra-chulito-impulsivo. En su viaje se tienen que enfrentar a todo tipo de peligros: las catástrofes atmosféricas, insectos gigantes y cucarachas mutantes, paletos freaks asesinos… También se encuentran por el camino a otros supervivientes que se unen a ellos: una joven (interpretada por Dominique Sanda, una actriz francesa muy guapa) y un muchacho (interpretado por Jackie Earle Haley). La peli es una joyita setentera de serie b: argumento simple, reflejando los miedos del público de la época (por lo de la guerra nuclear), efectos especiales cutrísimos, pero en conjunto divertida y original (en mi opinión, claro). Hay partes muy lentas y repetitivas, las escenas de acción tampoco están muy elaboradas, pero son más o menos emocionantes. La fotografía me parece fascinante, muy básica, con paisajes desérticos y cielos de colores psicodélicos. Y Jan Michael Vincent está buenísimo, la verdad (ahora por lo visto está muy echado a perder, como Mickey Rourke). Total, que la película es mala, y yo comprendo que no le guste a nadie (a los pocos que la conocen), pero yo me lo pasé en grande viéndola. Para mí ya es una obra de culto.

martes, 19 de enero de 2010

Número 9: Animación apocalíptica

El domingo 17 de enero vi en el cine Número 9 (Number 9), de Shane Acker. Es una película de animación desarrollada a partir de un corto que el propio director hizo en 2006 y que tuvo mucho éxito (fue nominado al oscar y todo). El mayor reclamo publicitario para ver este film es que está producido por Tim Burton y Timur Bekmambetov, director de la saga de vampiros rusos Los guardianes de la noche, del día y del crepúsculo. Se trata de una fábula apocalíptica en la que los protagonistas son muñecos de trapo numerados del 1 al 9. El mundo se ha destruido una vez más, esta vez por una rebelión de las máquinas, como en Terminator. En una época que no parece el futuro, sino un pasado paralelo, allá por los años 30, los científicos han inventado máquinas sofisticadas e inteligentes que en teoría tenían que servir para el progreso, pero fueron utilizadas para la guerra, y las máquinas, de tan inteligentes que eran, se rebelaron en su propia guerra contra los humanos. La Tierra se ha convertido en un planeta desolado, igualito que en Terminator, pero aquí todos los humanos han sido aniquilados, y sólo quedan las máquinas, que van por ahí destruyéndolo todo, y tienen formas muy variadas: insectos gigantes horribles, ojos aniquiladores, aliens mecanizados… En este caos se despiertan nuestros protagonistas, los muñecos de trapo, que fueron creados por un científico que les infundió vida antes de morir él mismo. El más protagonista en la peli es el nº 9, y cada uno tiene su personalidad. Su forma es muy graciosa, son como calcetines con gafas de cristales gordos. Viven en una catedral vacía y son los únicos que pueden destruir a las máquinas malignas y la única esperanza para el planeta. Es un film muy original en su forma, con una estética fascinante: fotografía oscura, escenarios decadentes y ruinosos, escenas de acción, influencias místicas, banda sonora apocalíptica… A mí me gustó mucho (todas las películas que veo últimamente me gustan, vaya anticrítica que soy), me pareció muy interesante, aunque no tenga mucho diálogo y un argumento muy visto, pero me da igual, y me metí de lleno en las aventuras de los calcetines miopes intentando salvar el mundo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Bienvenidos a Zombieland: Comedia apocalíptica

El 25 de diciembre, día de Navidad, vi en el cine Bienvenidos a Zombieland (Zombieland), de Ruben Fleischer, una película sobre los seres terroríficos más de moda últimamente (con permiso de los vampiros): los zombies. El género que comenzó con La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero, ha resucitado (nunca mejor dicho) al comenzar este nuevo siglo, realizándose infinidad de obras sobre el mismo. Esta vez, al igual que ocurría en Zombies party, de 2004, el tema se trata en clave de comedia, una comedia muy gamberra y delirante. El principio es el de siempre: el mundo está devastado por una plaga en la que casi todos se han convertido en muertos vivientes devoradores de humanos vivos. El prota principal es Columbus (los protagonistas se denominan a sí mismos con nombres de ciudades), un chico tímido y neurótico, el típico antihéroe asustadizo, interpretado por Jesse Eisenberg, un joven actor que borda este tipo de papeles. En su huida por todo el país, Columbus se encuentra a Tallahasse (Woody Harrelson), un macarra entrañable, y después conocen a Wichita (Emma Stone, que la verdad es que no sé quién es), y Little Rock (Abigail Breslin, la niña de Pequeña Miss Sunshine, ya un poco más mayorcita), dos hermanas a las que se unen en el recorrido por las carreteras desoladas, buscando un lugar sin zombies. La peli está llena de acción y humor, con algunos momentos sentimentales. Las escenas de acción, con las carreras y los disparos a los zombies, son brutales y divertidas. El humor, como es lógico, es salvaje y negrísimo, aunque a veces se suaviza algo. Woody Harrelson está simplemente genial, este hombre se ha encasillado últimamente en papeles de lunático cómico, pero lo hace de puta madre. También hay que destacar la surrealista aparición de Bill Murray interpretándose a sí mismo. Total, una peli para desconectar y reírse un rato, el que le guste este tipo de humor, claro. Aunque tiene unos cuantos momentos gore, tampoco creo que el humor fuera demasiado bestia, si no a mí no me habría gustado.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

2012: Cataclismo universal

El domingo 22 de noviembre vi en el cine 2012, de Roland Emmerich, director de bodrios espectaculares y comerciales como Stargate (lo único que me gusta de esa película es James Spader), El patriota (no la he visto, pero seguro que es un bodrio, mis disculpas a los que les guste) o 10000 B.C. (ésta me entretuvo, aunque sea muy mala), bodrios donde se destruye el mundo como Independence day o Godzilla, y películas entretenidas donde también se destruye el mundo como El día de mañana (ésta creo que es la más realista, por lo del cambio climático). 2012 es la más apocalíptica de todas; esta vez, el motivo de que se acabe el mundo es el cumplimiento de una profecía de los mayas, que a medida que se acerca la fecha, se difunde más y más, para que nos acojonemos un poco, ahora que ya no nos creemos las de Nostradamus. La peli tiene todos los desastres naturales que uno se pueda imaginar: terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis… vamos, que casi toda la Tierra se va al carajo. Las escenas de destrucción son increíbles y los efectos especiales alucinantes. A mí me resultó muy entretenida, aunque dura dos horas y media. Aparte de eso, la película no tiene ninguna profundidad psicológica, ni diálogos interesantes, pero tampoco creo que nadie lo espere. Los personajes son bastante estereotipados. El protagonista principal es un escritor medio fracasado, interpretado por el maravilloso John Cusack. Es el típico hombre corriente convertido en héroe a la fuerza que lucha por salvar a su familia, compuesta por su ex mujer (Amanda Peet), sus dos hijos, niño y niña, y también se apunta al carro el nuevo marido de la ex mujer, así que hay hasta un triángulo amoroso y todo. También hay un geólogo, interpretado por el muy interesante Chiwetel Ejiofor, y también sale Thandie Newton haciendo de chica florero y de hija del presidente de USA. Éste último está interpretado por Danny Glover (el compañero de Mel Gibson en las pelis de Arma letal), siguiendo la reciente costumbre de poner un presidente americano negro en todos los films de catástrofes mundiales, y ahora más que nunca, para acojonar al público. Ah, también sale Woody Harrelson haciendo de loco visionario, en un pequeño papel y con una de las mejores escenas de la película. La historia tiene todos los topicazos hollywoodienses: exaltación de los valores familiares y patrióticos (Roland Emmerich es alemán, pero a estas alturas es más americano que si hubiera nacido en Washington), escenas sentimentaloides, escenas de acción imposibles, los buenos son ridículamente buenos y el presidente de USA es un santo... en fin, que a veces te da vergüenza ajena. Pero no importa, tú vas al cine a ver destruirse el mundo y es lo que ves, y de una forma espectacular.

martes, 20 de octubre de 2009

Infectados: Pandemia del fin del mundo

En estos tiempos que corren, de pánico y paranoia con la gripe A y demás virus, es emocionante ver una peli como Infectados; sales del cine acojonado. La vi el domingo 18 de octubre; Infectados (Carriers) es una película americana, pero dirigida por dos hermanos españoles, Álex y David Pastor. Pertenece al subgénero de películas apocalípticas con humanidad devastada por virus mortal. No se puede decir que sea de terror, al menos, no es terror sobrenatural. Yo la definiría como un thriller-dramón apocalíptico. No salen zombies, ni monstruos, ni muertos vivientes, sino que la gente se muere de verdad por una enfermedad real y super contagiosa, aunque no se llega a decir el nombre de la enfermedad, ni de dónde viene. La película comienza cuando casi toda la población mundial ha muerto o tienen el virus. Los protagonistas son cuatro jóvenes (dos chicos hermanos, la novia de uno de ellos y otra chica), que van conduciendo por las carreteras desérticas de USA para refugiarse en un lugar apartado que conocen los dos chicos, en la playa, y así evitar encontrarse a nadie que les pueda contagiar. De modo que es también una especie de road movie, pero no es un viaje de descubrimiento, como en otras películas, sino un viaje por la supervivencia. No hay héroes ni villanos, los protagonistas son como todos los seres humanos: a veces valientes, a veces estúpidos, y a veces son unos cabrones, pero no tienen más remedio que ser así. Todos tienen la misma motivación: sobrevivir. La película es cruda, directa, sin concesiones. Se pasa fatal viéndola, pero me pareció muy buena. Es un terror real, ves que podría suceder, por eso da más miedo.

sábado, 5 de septiembre de 2009

El diario de los muertos: Terror inteligente

El martes 1 de septiembre vi en dvd El diario de los muertos (Diary of the dead), de George A. Romero, el director de los zombies, como yo le llamo, porque aunque ha hecho muchas pelis de terror y misterio sobrenatural, siempre será conocido por sus películas de muertos vivientes, género que prácticamente creó con La noche de los muertos vivientes, de 1968, cinta de culto y rodada en b/n, y que continuó con otras películas parecidas, pero mucho más gore. En sus historias se muestra una crítica a la sociedad y a la maldad del género humano, tal como han hecho muchos directores, pero a él se le ocurrió hacerlo a través del género de terror zombi, un planteamiento en principio muy original. La idea, aunque sea metafórica, de que cualquier persona puede convertirse en un monstruo descerebrado que sólo quiere comerse a otros seres humanos, y encima casi siempre por causa de un virus o experimento realizado por el propio hombre, es escalofriante, aunque, después de varias películas repitiendo lo mismo, la fórmula ya resultaba un poco cansina. Entonces el género se revitalizó, y yo creo que se mejoró, con películas como 28 días después o El amanecer de los muertos (remake de Zombi -Dawn of the dead-, de Romero), que a mí me parecen obras maestras absolutas. El diario de los muertos es una especie de refrito, ya que mezcla la fórmula de los zombies con la fórmula relativamente reciente de que algún personaje está grabando los sucesos cámara en mano y nosotros lo vemos todo a través de esa cámara, como si fuera un documental, con lo cual la acción parece más realista. El mejor ejemplo de esta nueva moda es [REC], otro peliculón. El diario de los muertos también se apunta al carro del terror juvenil, porque los protagonistas son universitarios que de pronto se encuentran con que el mundo ha entrado en una especie de apocalipsis, ya que empiezan a aparecer muertos vivientes, que antes eran personas normales, que devoran a todo el que pillan y que pueden convertir a cualquiera en uno de ellos (como siempre en estas pelis, claro). Los protas comienzan una huida por todo USA y van registrando lo que sucede para colgarlo en la red y que el mundo pueda presenciar lo que ocurre sin que los medios de comunicación oculten la verdad, como hacen siempre. Todo esto no es nada original y ya lo hemos visto muchas veces, por eso a la mayoría de la gente no le ha gustado esta película, pero yo (que siempre llevo la contraria) la he encontrado bastante interesante e incluso inquietante, y debajo de todo el gore (tampoco es que tenga mucho gore, lo normal en estos casos), le he visto bastante terror psicológico, al igual que en la anterior obra de Romero, La tierra de los muertos vivientes, que tampoco le gustó a casi nadie y a mí sí. Al principio la estética de falso documental me mantenía un poco apartada de la acción y no me impresionaba mucho, pero después me fue envolviendo la historia y hubo escenas que me impactaron bastante, no porque fueran muy crudas, sino por la sensación que producen. Por eso opino que es terror inteligente, además los diálogos están llenos de frases que hacen pensar, por lo menos a mí me activaron mis pocas neuronas.